Golf | Volvo Masters

El argentino Ángel Cabrera impone la ley del músculo

Ante los latigazos del argentino, García se presenta como la baza española más sólida, que de momento es octavo.

<b>GRAN POTENCIA.</b> Cabrera, en este aspecto, está siendo insuperable.
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El argentino Angel Cabrera ha impusto su ley, la de la fuerza al servicio del golf, en la primera jornada del Volvo Masters Andalucía que se juega en Valderrama, tras presentar una impecable tarjeta con 8 "birdies" para 63 golpes.

El jugador cordobés de 33 años volvió a dejar patente su descomunal potencia desde el "tee". Mientras Valderrama se dejaba abrazar por el sol, la ausencia de viento y una temperatura de 24 grados metidos ya en noviembre, Cabrera rompía esa placidez a base de impactos secos, fuertes, sólidos y lineales.

Con ese fornido fundamento, y una excelsa delicadeza hoy en los "greenes", el argentino logró aventajar en 4 golpes a su inmediato perseguidor en la tabla, el galés Phillip Price.

Pese a jugarse en condiciones ideales para todo golfista, la dificultad que entraña el campo de Valderrama dejó que sólo le ganasen hoy 16 hombres de los 66 mejores profesionales de Europa.

Sergio García, el mejor español

Entre ellos el español Sergio García, con 69 para compartir la octava plaza, y el madrileño Ignacio Garrido, duodécimo con 70 golpes y el primero, y único de momento, que consiguió un "eagle" en el temido hoyo 17.

Ante tanta dificultad que impone Valderrama, los 63 golpes de Cabrera resultaron el argumento más relevante y casi heroico, ya que el duelo entre el surafricano Retief Goosen y el irlandés Padraig Harrington resultó un "fiasco", en su primer asalto por la Orden de Mérito.

Goosen y Harrington jugaron al ratón y al gato, en un partido pobre y plagado de errores, como el impropio que cometió el irlandés en el anillo del "green" del primer hoyo, tras arreglar un "pique" -marca de un bote- que le costó dos golpes de penalización.

El surafricano, no obstante, le ganó el pulso a su adversario por un golpe (74 por 73), unas cifras que dejaron a ambos, y al público, con una sensación más agria que dulce. El pleito que mantienen ambos por la raquítica cifra de 21.116 euros fue incomparable, en cuanto a cuota de interés, con la tarjeta final de Cabrera o el "eagle" de Garrido en el 17.

Pero más amarga aún resultó la labor de Miguel Angel Jiménez, que es último con 81 golpes. El malagueño certificó su peor recorrido en este campo, el mismo en donde logró hace 3 años jugar un desempate con Tiger Woods por el título millonario del American Express. Entonces, Jiménez se hallaba en su mejor momento.

Jiménez necesita una terapia. Quizá no sea lo más adecuado que este viernes salga a jugar solo, que lo hará, pues la retirada del sueco Pierre Fulke le obliga a ello.

Con Jiménez descartado ya para el título, José María Olazábal tampoco acabó para bromas al llegar al "green" del 18. "Siempre la misma historia: con el 'drive' muy mal y con el 'putt' también. Así es muy aburrido", comentó el vasco.

Ante tal panorama, García se presenta como la baza española más sólida, con el permiso de Garrido.

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De momento, la referencia será Cabrera, el héroe del día que tiró este jueves de su espalda, recubierta por unos amplios dorsales que como látigos tiran del palo hacia un impacto demoledor, para colmar sus aspiraciones en este final de temporada en Europa.

El argentino, que este año se llevó a sus vitrinas el Benson and Hedges en mayo en el campo inglés de The Belfry -el escenario de la Copa Ryder- aclaró con su juego que su próxima aventura de compaginar el circuito europeo con el estadounidense tiene futuro.

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