Incontestable
Coloccini y Correa sentenciaron un partido de claro dominio atlético ante una Leonesa que siempre luchó hasta el final
No hubo lugar para la sorpresa. El Atlético de Luis, a la chita callando, sigue sumando resultado positivos. En la Copa ya ha superado el duro examen de las eliminatorias en los campos de los más modestos. El banquillo rojiblanco habló y su sentencia es harto complicada. Algunos han demostrado que su entrenador va a tener quebraderos de cabeza para dictaminar el once titular. La Leonesa hizo lo que pudo. Luchó, batalló, plantó cara y quizás le faltó un poco más de desparpajo.
La fiesta leonesa duró diez minutos. La Cultural saltó al campo con la intención de dar la sorpresa, y en especial J. Vega por la izquierda volvía loco a un Aguilera excesivamente alocado en sus acciones y mal ubicado. Tuvo que ponerse serio Nagore, y sacar su experiencia y calidad Movilla y Stankovic para que el Atlético comenzara a imponer distancias sobre el terreno de juego.
Javi Moreno tuvo en sus botas la posibilidad de sentenciar el encuentro en el primer tiempo pero falló dos goles de manera lastimosa. La pelota tenía color madrileño. Los teóricos suplentes de Luis se sentían a gusto con el ritmo que habían impuesto. La defensa era un muro que incluso no dejaba a la muchachada de Tomé enseñar el disparo sobre Esteban. El cambio táctico de colocar a Dani en el centro de los mediapuntas y a Jorge a la derecha facilitó que la magia del portugués saliera a relucir y diera un pase magistral al canario, que en lugar de meterse en la portería de Rubio buscó la asistencia a Javi Moreno y no estuvo afortunado. El estadio Amilivia se divertía, ya que el empate a cero del descanso permitía soñar con el milagro, aunque eran conscientes de que las distancias futbolísticas eran abismales. La falta de acierto seguía siendo el principal hándicap madrileño
Sentencia.
La historia no cambió en el segundo tiempo. La Leonesa comprendió en el vestuario que ir a la lucha cuerpo a cuerpo era un suicidio y se siguió replegando sobre su portería. Al final, tanto fue el cántaro al área de Rubio, que se rompió con el cabezazo de Coloccini. Era el principio del final. Los leoneses se resintieron con el tanto encajado, y aunque ilusión le sobraba a raudales, las ideas no funcionaban y corrían mucho, pero no tenían el balón.
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Luis siguió metiendo mordiente y sacó al campo a Correa y José Mari. No era cuestión de bajar la guardia. La Leonesa se jugó el todo por el todo y Esteban estuvo afortunado ante Mario, José Vega y llegó hasta un tirazo de Herrero que acabó en el larguero. La casta de los locales era digna de este bonito espectáculo. Sabían que estaban fuera de la Copa, pero deseaban darse el gusto de marcar un tanto a los todopoderosos rojiblancos.
La recta final fue entretenida, ya que se olvidaron las tácticas, hasta que una asistencia magistral de Stankovic permitía a Correa el gol de la tranquilidad. Este Atlético fue un conjunto de izquierdas, ya que tanto Dani como Stankovic dejaron detalles de gran relevancia. Al final se impuso la lógica. No hubo ni un resquicio para la duda. Victoria moral que va a seguir aumentado la autoestima atlética en su lucha para estar con los grandes y la Leonesa se merece el mejor de los aplausos por el valiente partido que habían disputado.
