Yo digo Martín Tello

La Rusia inaudita

Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Imaginen a Bush convertido en hippy pacifista, con pancarta anti OTAN y recusando la pena de muerte. Difícil, ¿no? Pues una transformación todavía mayor se ha producido en la historia del baloncesto ruso. El CSKA de Moscú al que mañana visitará el Real Madrid es una formación absolutamente contrapuesta al viejo y emblemático CSKA (o TSKA, para los veteranos), campeón por antonomasia del baloncesto soviético.

Noticias relacionadas

Los seis máximos encestadores del conjunto actual ruso son extranjeros: dos estadounidenses (Holden y Gatling), dos griegos (Papalukas y Hatzivrettas), un lituano (Songaila) y un ucranio (Khryapa). Y en el banquillo, con máximos poderes, un famosísimo entrenador yugoslavo, Dusan Ivkovic, con 600.000 dólares de ficha.

Quince o veinte años atrás, una formación así habría sido inconcebible. En sus tiempos heroicos el TSKA era virtualmente la selección soviética, preparador incluido, y cualquier contaminación foránea se habría considerado auténtico anatema deportivo. Tan solo proponer alguno de los fichajes ahora efectuados le habría costado exilio siberiano al perverso irresponsable. Durante muchas décadas, URSS y TSKA tuvieron Europa bajo su férrea bota militar. Lo ganaban todo. Y americano era sinónimo de diablo.

Te recomendamos en Polideportivo