Yo digo Vicente Carreño

La hora del fútbol

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Si falta gol, ahí está también el gran García Calvo, chico para todo, lo mismo barre el área del Atlético que se marcha a rematar una jugada ensayada con Albertini. Y acierta. Tenía que ser él quien encauzase la primera victoria en el Calderón. Lo merecía. Es un futbolista que ha llegado al Atlético en plena madurez, que fue decisivo para el ascenso y que es un puntal para dar solidez al equipo que está construyendo Luis.

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Así que el Atlético camina al tran-tran. No acaba de despegar, pero anda ahí, en el grupo del medio y apuntando hacia arriba. Para mí, mejor con Movilla y con Jorge. Este último es el típico futbolista de la escuela canaria, exquisito, técnico, que siempre encuentra el hueco donde no se le ocurriría a nadie. Y que con el Niño Torres, que sigue en su buena línea, tiene que acabar formando una pareja temible. Sólo necesitan tiempo y minutos juntos en el campo.

Y un descubrimiento: el Atlético tiene que que jugar los sábados y a las seis. Si lo agradecen todos: los cines, los restaurantes... y, los primeros, los aficionados. Se puede ir al fútbol y luego salir a cenar, o de marcha. Y la taquilla también funciona. Cincuenta y dos mil aficionados en el Calderón, muy cerquita del lleno, lo confirman: a la gente le gusta ir al fútbol a las 6 de la tarde del sábado. Vamos a concederles ese capricho.

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