Aguirre y Alcaraz no toleran ya esta crisis
Los dos técnicos harán cambios para frenar la mala racha.

Mientras en la zona galáctica de la Liga se gravita entre la tolerabilidad madridista a la crisis y los borrones flamencos de la libreta de Van Gaal, por abajo, en la cara oscura del campeonato, los sufridores comienzan a agudizar el ingenio para evitar las apreturas.
Osasuna, que comenzó la Liga ofreciendo momentos de buen juego, se asoma al abismo del descenso con una sola victoria en su casillero. Los pamplonicas han perdido credibilidad y su técnico ha avisado durante la semana: "Hay cosas que no van bien y habrá que cambiarlas". Esa cosa se llama fragilidad defensiva. Osasuna hace honor a su nombre en euskera (salud) en ataque, pero atrás ha completado su peor arranque defensivo en Liga desde 1959... El Vasco Aguirre ha encontrado un remedio azteca para paliar esta vía de agua: la inclusión del central Vidrio. Así se combate una crisis desde la defensa.
El Recreativo es el único equipo que aún no conoce la victoria. Lucas Alcaraz, destacado miembro de la escuela de técnicos del yo-me-lo-guiso-yo-me-lo-como (como Mané y Caparrós) no ha arrancado con buen pie la temporada (como Mané y Caparrós). Para hacer frente a esta racha medita alinear de salida a Xisco, que en 87 minutos en el Recreativo ya ha metido más goles que en toda la temporada pasada en el Tenerife. Alcaraz ha demostrado sobradamente en Segunda que es un hombre que tolera bien las crisis y suele resolverlas con éxito. Así se combate una crisis desde el ataque. Partido, por tanto, con dos equipos que, a juzgar por sus números, no saben ganar. Aunque sus crisis sí sean tolerables, al menos si miramos sus precarios presupuestos de salida.
Rincón estadístico
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-El Recreativo no ha ganado nunca en El Sadar, donde ha disputado cinco partidos de Segunda División: 4-1, en la temporada 1975-76; 1-1, en la 1977-78; 6-0, en la 1979-80; 0-0, en la 1998-99 y 2-1, en la 1999-2000.
-Ese último partido, el correspondiente a la jornada final de la temporada, sirvió para que Osasuna lograse el ascenso a Primera y la derrota condenó al Recreativo a bajar a Segunda B, aunque el descenso no se consumó por la desaparición del Mérida y los problemas económicos del Logroñés.