"Magnetismos: Hitler, los Nuba de Kau... y Sevilla"

El padre de Gerhard Schröder, el socialdemócrata canciller de Alemania, murió en Rumanía con las insignias de la Wehrmacht. Los generales SS Richard Gluecks y Von dem Bach Zelewski estaban en oficios normales ya en los años 50.
Pero Leni Riefenstahl sólo tiene derecho al rencor eterno por ser el genio que filmó El Triunfo de la Voluntad en el Congreso nazi de 1934 en Nüremberg, o por hablar del carisma de los ojos azules de Hitler.
El filósofo ético Martin Heidegger, miembro del Partido Nazi, reocupó su cátedra en sólo un año. Y en los años 30, al final de la República de Weimar, Hitler y el Partido Nacionalsocialista fueron votados por casi el 90% del pueblo alemán. Pero Leni Riefenstahl parece ser eternamente culpable de haber construido, por encargo directo de Hitler, la mejor película deportiva de siempre: Olympia, el monumento estético a Jesse Owens y a los Juegos de Berlín, en 1936. La estética del nazismo. Y de casi toda Alemania.
Al final de esa ética tan estética estaban Stalingrado, Auschwitz y, en 1945, la caída de Berlín: el suicidio de Hitler. Riefenstahl perdió a su hermano en el frente ruso. Ella misma se vio prisionera de los franceses.
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Después de la guerra, esclava de su pasado y del rencor, Riefenstahl vivió otros idilios pasionales: se fue a vivir con los Nuba de Kau, en el Sudán. Allí alumbró documentales y fotografías imponentes sobre esta tribu africana. Luego le tocó a las profundidades submarinas...
...Y hoy, con 100 años, Leni Riefenstahl, medalla de oro honoraria en Berlín 36, visita Sevilla: tan viva como para elegir su foto. Ella es el monumento. Y lo que aquí importa, para qué engañarnos, son aquellos personajes de guantes blancos que ella filmó en Nüremberg: los Caballeros Negros de las SS...