Primera | Atlético - Rayo

Una victoria para el quite del perdón

El Atlético quiere ganar de una vez en el Calderón para reconciliarse con su afición. El Rayo tiene tomada la medida a los rojiblancos

Manolete
Actualizado a

Luis va a utilizar a toda su artillería pesada para solicitar el quite del perdón a sus aficionados. Desde el 9 de enero del 2000 la afición atlética no ha visto ganar en el Calderón a su equipo en Primera División. Doce partidos de carestía con el añadido de dos años en el infierno. La odisea de la victoria pasa por superar el gafe de un Rayo que, en los últimos tres partidos, eliminatoria de Copa incluida el año pasado, le ha sacado los colores ganándole de manera fácil y cómoda en su propio estadio.

Luis todavía no sabe lo que es perder con Fernando Vázquez, su colega del banquillo rayista, y en esta ocasión sacará todo su arsenal desde el inicio. Más que un tridente, va a sacar un tenedor con todos sus delanteros en primera línea de combate: José Mari, Correa, Luis García y el estandarte del Niño Torres. Salvo Javi Moreno, todos sus especialistas estarán en el campo para buscar el triunfo ante los rayistas.

En un principio, el esquema parece valiente, aunque es evidente que Fernando Vázquez le puede hincar el diente. Intentará poblar el centro del campo de jugadores rayistas, presionar la salida de balón del Atlético desde la defensa y practicar la contra como hicieron en Balaídos ante el Celta de Vigo. Este Rayo no es ninguna tontería; sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Cierra muy bien sus filas, reduce los espacios y tanto Míchel como Bolo ya han sido pesadillas para la clientela del Calderón en otras ocasiones.

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En el Atlético, se inicia su mes diabólico. Si supera los retos que tendrá en casa ante Rayo, Athletic y Betis, más seguir adelante en la Copa del Rey dejando en la cuneta a la Cultural Leonesa, las aguas se tranquilizarán y el equipo saldrá disparado hacia las primeras posiciones. El problema es que llegue la lectura negativa. Si se dejan puntos por el camino, la tormenta puede estallar y nadie sabe si al final puede ser un auténtico torbellino en el que rueden cabezas.

La presión será atlética, mientras que el Rayo tendrá la tranquilidad de su lado. Los chavales de Fernando Vázquez pueden ir a enseñar virtudes propias y descubrir fallos ajenos. El Rayo ya ha enseñado, tanto al Real Madrid como al Atlético, que es un vecino contestatario y que no va a arrugarse fácilmente.

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