Primera | Real Madrid

Los Magníficos y el caos

Se habla y no se para sobre las causas por las que el Real Madrid de los Magníficos no encuentra portería. El tridente formado por Raúl, Figo y Ronaldo, apoyado por la fantasía de Zidane no hilvana, se atropella y provoca cierto caos en todas las líneas del equipo blanco. Es un problema de engranaje y de costumbre. Agravado, además, por la corta condición física de los encausados.

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Un ataque sin dinámica. Zidane, Raúl, Ronie y Figo no coordinan

La jugada que presentamos muestra a Ronaldo llegando a zona de creación con el balón controlado. Raúl no ha entendido al brasileño y ha comenzado una carrera de desmarque inútil esperando un balón que nunca llegará, cayendo en fuera de juego y provocando la ralentización del ataque. ¡Zidane! está en punta, clavado en el ángulo opuesto del balón, atado entre dos defensas del Roma. No le ofrece una posibilidad de pared a Ronie para sortear la línea. Así, la única opción es la llegada de Figo, brazo en alto y metros atrás, lo que supondrá anular la capacidad de sorpresa. Para más desorden, otros seis jugadores de campo son meros espectadores a veinte metros por detrás de la línea que marca Cambiasso.

Anarquía zonal en la izquierda. Cuatro medios en quince metros

Es bueno el intercambio de bandas y de posiciones porque desconcierta al rival. Pero en el Madrid no se hicieron estas alternancias con orden ante el Roma. Hubo momentos caóticos porque algún jugador se metió en zona prohibida. Es el caso de la imagen: Figo, Cambiasso y Makelele rodean a Zidane en menos de quince metros. E incluso R. Carlos, fuera de imagen, corría por esa misma banda. Zizou liquidó el enredo con un disparo intencionado.

Atropellados en la contra. Raúl y Figo, verticales ante Ronie

Jugada de contragolpe con posibilidad de sorprender a una adelantada defensa del Roma. Pero la coordinación de los tres atacantes es lenta y confusa. Raúl y Figo están muy pegados en cinco metros, provocando las dudas en el lanzamiento de Ronaldo al no encontrar pase claro. Sucede que una vez más Raúl cae en fuera de juego. Lo ideal habría sido una apertura en abanico de los dos puntas para evitar la posición ilegal y dar ideas a Ronaldo.

La defensa corre riesgos. Líneas abiertas y descuido zonal

Cuando el equipo se fractura, la defensa sufre muchos riesgos. La imagen lo refleja: el Roma ha hecho un rápido contragolpe, provocando la urgente cobertura de Makelele a Salgado hasta la línea de fondo. Hierro también vuelve a toda máquina porque le han pillado adelantado y observa cómo Helguera consigue cortar milagrosamente el balón lanzándose con la pierna izquierda. Y otro descuido garrafal que muchas veces se paga con gol: Roberto Carlos ha ido al centro buscando proteger a Casillas, arriesgándose a dejar a tres delanteros romanos completamente solos a su espalda. De llegar el balón al segundo palo, el Roma habría tenido opción real de segundo gol.

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Muro romano. Hasta con once dentro del área

El Roma no escatimó en medios defensivos con el marcador a favor. En córners, faltas o ante jugadas previsibles del Madrid, los romanos se replegaron hasta con los ¡11! jugadores en el área. Para superar tan poblado sistema es imprescindible la imaginación con el balón y el acierto al elegir las zonas de rechace. El Madrid se cegó entrando a remates imposibles y aceptando el cuerpo a cuerpo en saltos con desventajas.

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