Yo digo Juan Mora

Deporte y ‘voyeurismo’

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

El revuelo que se ha armado en el mundo porque Vicky Botwright quiso jugar en tanga al squash. A Vicky no la conocíamos hasta ahora, pero desde que hizo saber sus intenciones, su página web es una de las más visitadas en el mundo del deporte y está a la altura de la de Kournikova, lo cual ya es mucho decir. La verdad, yo no entiendo bien a qué viene tanta expectación ante este destape. Del voley playa femenino todo el mundo habla, pero nadie sabe decir el nombre de una sola jugadora, y en el Congreso se debate el body de la Selección femenina de baloncesto pero no las penurias que tiene.

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Comprendería toda esta enorme curiosidad que levanta la indumentaria de las deportistas si aún estuviéramos en épocas de represión y censura. Pero resulta que ahora que estamos hartos de ver tetas y culos en el cine, en la televisión, en las revistas, en las playas y, hasta si se apura, por la calle en cuanto llega la primavera, nos volvemos locos porque las jugadoras de voley vistan top y braguitas, porque las de baloncesto se pongan body, porque a una de las Williams se le escape una teta, porque a Kournikova se le vea el canalillo o porque Vicky Botwright aparezca en tanga.

La combinación entre la comodidad que buscan las jugadoras, el exhibicionismo de algunas y el marketing de las empresas que las visten es el caldo de cultivo de este voyeurismo que, curiosamente, no se da en otros deportes. El atletismo, por ejemplo, fue pionero en mostrar cuerpos cubiertos por lycras tan ajustadas que la anatomía de los atletas, incluidos los hombres, no guardaba ningún secreto y se contempló con naturalidad. Al fin y al cabo, hubo un tiempo en el que los griegos rendían culto al cuerpo y sus deportistas competían desnudos. Así que no nos escandalicemos que está todo inventado.

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