Una jugadora inglesa quiere jugar en tanga
Vicky Botwright, la Kournikova del squash, quiso disputar con dicha prenda el Open Británico y, tras la prohibición, es ya una estrella.

El squash es un deporte con cierto predicamento entre los llamados ejecutivos agresivos pero sus competiciones son sólo seguidas por una minoría y su repercusión mediática, salvo contadas ocasiones, es escasa. Por eso, hace un año, Andrew Shelley, presidente de la Asociación de Jugadoras (WISPA), propuso ofrecer a una de sus integrantes que pidiera jugar el Open Británico en un bikini con tanga y provocar así una polémica que sacara a este deporte del anonimato.
Vicky Botwright, en mal momento deportivo y sin patrocinadores, aceptó, y tras una sugerente sesión fotográfica pidió jugar el torneo británico con tan minúscula prenda. "Si las chicas del voley-playa pueden jugar con poca ropa por qué no se puede hacer en el squash".
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Pero la WISPA le denegó su autorización y lo justificó con cierta lógica: "Los jueces serían incapaces de concentrarse ante tal panorama". No obstante, después flexibilizó su postura y autorizó cualquier tipo de prenda "siempre que no vaya contra las costumbres y creencias de un país".
Vicky Botwright no ha llegado a jugar jamás en tanga, pero desde entonces se ha convertido en toda una estrella. Y ha explotado el negocio. Tiene su propia línea de ropa de squash y su página web es casi tan visitada como la de Kournikova y más que las de otras deportistas como Capriati, Venus Williams o Marion Jones. Son los beneficios de un destape.