"Ha sido una vergüenza"
Karl-Heinz Rummenigge considera que el equipo no estuvo a la altura de las circunstancias en su visita a Riazor. Franz Beckenbauer habla de "errores imperdonables" y Ottmar Hitzfeld de "jugadores que no soportan la presión".


"Lo que hemos vivido no sólo es una decepción, es una vergüenza". Lo decía ayer Karl-Heinz Rummenigge, vicepresidente del Bayern Múnich, en la página web del club bávaro. Horas antes, el Bayern se despedía de Europa por la puerta de atrás, de noche, bajo un premonitorio aguacero. Ése era el triste escenario para el adiós a un equipo al que muchos colgaban el cartel de Cuidado, próximo campeón en el arranque de la Champions League.
El Bayern ha caído a las primeras de cambio (no lo hacía en Copa de Europa desde 1969, ante el Saint-Etienne), noqueado por los directos al mentón de Makaay y Pipo Inzaghi. La eliminación europea supone un batacazo para un club que el pasado verano gastó 25 millones de euros en los fichajes de Ballack, Deisler y Ze Roberto, a quienes la afición recrimina su bajo rendimiento. Con el 2-1 en Riazor se esfumó incluso la posibilidad de salir rebotados a la Copa de la UEFA en caso de ser terceros de grupo.
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El Bayern será último, y eso duele. De ahí el enfado del presidente Franz Beckenbauer, historia viva del club ("Cometimos errores imperdonables y algunos jugadores no estuvieron a la altura de las circunstancias"), o de Ottmar Hitzfeld ("Algunos parecían tener las piernas paralizadas. Quizá no son capaces de soportar la presión que supone jugar en el Bayern"). El técnico, sin embargo, no escurre el bulto: "Soy responsable de no haber clasificado al equipo a la siguiente ronda. Aceptaré las críticas, pero soy un luchador y no me planteo dimitir".
El K.O. europeo se traduce en pérdidas de 15 millones de euros (la Prensa habla incluso del doble) y provocará un efecto-dominó en Adidas, Audi, Telekom y Allianz, patrocinadores estrella del gigante alemán a los que las cuentas no les cuadran. Con este panorama no creo que a Kahn se le ocurra volver a irse de discotecas. Le habrá quedado claro que el Bayern está para pocos bailes.