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Se busca goleador

El Atlético dispara pero no da. Es el conjunto de Primera que más tira a puerta, pero el debate de la semana ha sido la carencia de gol. Javi Moreno se dejó la puntería en Vitoria. A Correa le falta regularidad. Torres es un fuera de serie, aunque rinde más como segundo punta. Esta realidad se contradice con la historia de un club cuyos goleadores siempre se contaron entre los mejores de la Liga. Urge una solución.

Iñako Díaz-Guerra
Redacción de AS
Actualizado a

En un club con la historia del Atlético, cualquier carencia tiende a provocar nostalgia. Un volver la vista atrás para recordar lo que se tuvo y ahora se echa tanto de menos. El gran problema de los rojiblancos en este comienzo de Liga ha sido la falta de gol. El de Luis es el equipo que más dispara a puerta de Primera División, sin embargo tan sólo lleva 10 tantos. Falta un goleador, precisamente un puesto que ha estado históricamente muy bien cubierto en el conjunto rojiblanco.

El Atlético ha contado en sus filas con siete máximos goleadores de Primera División: Pruden, Gárate, Luis Aragonés, Hugo Sánchez, Baltazar, Manolo y Vieri. Además de otra serie de delanteros, desde Escudero hasta Hasselbaink, que garantizaron un buen número de tantos por temporada. En la clasificación histórica de la Liga, sólo Real Madrid (10) y Barcelona (8) tuvieron más pichichis y, a los ya apuntados, el Atlético debe unir a Salva y Diego Alonso, que lograron este título honorífico en las dos infaustas campañas de Segunda.

Precisamente el segundo máximo goleador de la historia del club, Luis Aragonés, se enfrenta ahora a un problema que él mejor que nadie sabe vital. Javi Moreno parece haber perdido la puntería que mostró en Vitoria en algún momento de su desafortunada aventura italiana. Correa es un futbolista de una calidad indiscutible, pero con una tendencia a desaparecer que le convierte más en un recurso que en una solución habitual. Queda Fernando Torres, un fuera de serie y máximo goleador del equipo en lo que va de Liga con tres goles, pero que rinde más con un ariete puro por delante. Urge una solución al problema. La historia atlética permite ser optimista.

Gárate. El jugador más desequilibrante de la historia del club. Calidad, elegancia y gol en una carrera nunca suficientemente valorada. Tres veces máximo goleador de la Liga y todas compartidas: en la 68-69 con Amancio (14 goles), en la 69-70 con Amancio y Luis (16) y en la 70-71 (17) con Rexach.

Luis. En 11 temporadas como rojiblanco logró 123 goles pese a jugar gran parte de su carrera como centrocampista. Es el segundo máximo goleador de la historia del club y obtuvo el pichichi en la temporada 69-70, igualado a 16 tantos con su compañero Gárate y con Amancio. El Atlético de los últimos 40 años no se entiende sin él.

Baltazar. El brasileño se había dado a conocer en España jugando en el Celta, con el que fue máximo goleador de Segunda. Desde Vigo dio el salto al Atlético y en su primera temporada (88-89) logró el mismo título en Primera con 35 tantos. En su segundo y último año en Madrid, marcó 18 más.

Hugo. El gran goleador de la Liga en la década de los 80 llegó al Atlético en 1981. Allí jugó cuatro temporadas en las que logró 54 tantos y un pichichi en la 84-85 con 19 goles. Ese mismo verano, el mexicano cambió de acera y se fue al Real Madrid, donde obtendría cuatro títulos más.

Manolo.

A la chita callando, el actual adjunto a la dirección deportiva del Atlético se hizo un merecido hueco entre los grandes goleadores del club. Futre o Schuster acaparaban la atención, pero el extremeño jugó siete temporadas en el Manzanares, marcó 76 tantos y fue máximo goleador en la 94-95 con 27.

Vieri. El italiano sólo jugó una campaña en el Calderón (97-98) y ni siquiera disputó muchos partidos (24). Pero marcó 24 goles, con la increíble media de uno por encuentro, y fue pichichi. Del Manzanares se marchó al Lazio ya con la vitola de mejor ‘9’ del mundo. La afición aún no le ha olvidado.

Hasselbaink. Tras un año de llorar la marcha de Vieri, el Atlético fichó a Jimmy, del Leeds. El holandés se ganó a la afición con 24 goles (segundo de la Liga por detrás de los 27 de Salva) y sus disparos secos desde cualquier posición. Pero el equipo descendió y Hasselbaink regresó a la Premier.

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Salva. Nada más proclamarse pichichi de Primera con el Racing, Salva no dudó en fichar por el descendido Atlético. La apuesta le salió bien a medias: máximo goleador de Segunda en la 2000-01 con 21 tantos, pero no se logró el ascenso. Ante las malas perspectivas, se fue al Valencia.

Diego Alonso. El último goleador puro del Atlético. El uruguayo, cedido por el Valencia, apeló a la garra y el tesón para superar sus obvias limitaciones técnicas. Sus 22 goles le sirvieron para ser máximo goleador de Segunda la pasada campaña y colaboraron en gran medida para el ascenso.

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