Yo digo Juan Mora

Samaranch, un buen presidente

Juan Mora
Importado de Hercules
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”Sin pecar de falsa modestia, considero que he sido un buen presidente del COI”. Así se despide Samaranch en sus Memorias Olímpicas, libro que se presentó ayer y que ha sido escrito de su puño y letra, y nunca mejor dicho. Desde hacía seis años, Samaranch aprovechaba sus largos viajes en avión para sacar una libreta y un lápiz e ir apuntando recuerdos y vivencias. Ya tenía en mente escribir sus memorias. Mucho se había escrito de él y no siempre bien. El señor de los anillos, de Andrew Jennings, le encolerizó, y El deporte del poder, de España y Boix, era una biografía no autorizada.

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Ahora sus Memorias reflejan lo que Samaranch ha querido. Que nadie espere encontrar secretos de alcoba ni grandes escándalos, porque el de la corrupción del COI, con todo lo que pareció en su momento, resultó una minucia comparado con el que protagonizaron después algunas empresas estadounidenses. La verdad es que Samaranch salió indemne de la crisis y pudo acabar su mandato con la cabeza bien alta y orgulloso de haber convertido un organismo que agonizaba —hubo Juegos con una sola candidatura— en uno de los más poderosos, ricos e influyentes del mundo.

Sí, tiene razón Samaranch al calificarse como un buen presidente. Con el tiempo iremos lamentando su marcha. De hecho, ya tenemos menos peso en el COI que Italia, Holanda o Suiza y la tendencia es a la baja. Doña Pilar de Borbón dejará de ser miembro en cuanto abandone la presidencia de la Federación Internacional de Hípica, Samaranch jr está por parte del pentatlón moderno, deporte condenado, y Estiarte tiene que ser ratificado en la próxima votación. Ni siquiera nuestro presidente del COE podrá pertenecer algún día al COI por tener más de 70 años. Sin Samaranch no pinta bien el futuro.

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