Cita con Gasol
Pau busca continuar con sus grandes números en su segunda temporada. La Liga arranca caliente tras el pique en la pretemporada entre Lakers y Kings


Dicen que hoy comienza la temporada de la NBA, el Año II de Gasol y el IV de la Dinastía Laker. Falso. La "globalidad" del baloncesto que encarna la NBA lleva meses al rojo vivo, entre una cosa y otra. La penúltima erupción estalló el pasado viernes en el Staple Center de Los Angeles, cuando Lakers y Kings, enemigos mortales hasta en pretemporada, libraron una riña callejera que puede costar cara a más de uno... incluido el sheriff Shaquille ONeal.
El combate del Staples Center estalla en una exhibición, porque el asunto ya viene caldeado con muchos asuntillos: el odio y la frustración que sienten los Kings hacia los Lakers. O las bromitas de los yugoslavos Stojakovic y Divac, campeones mundiales, a sus compañeros "kings", a cuenta del desastre americano en Indianápolis: en Estados Unidos, la palabra América sólo se refiere a... ellos, los sobrinos predilectos del Tío Sam. Qué fuerte.
Así que toda la NBA es una gigantesca y globalísima coctelera que agrupa la irrupción de gigantes no estadounidenses jóvenes y viejos (Gasol, Yao Ming y su mercado chino, Sabonis), el adiós del viejo patrón televisivo, la NBC... y la despedida de glorias como David Robinson, Stockton, Malone o Mourning. Jordan sigue... porque quiere ganar el título con 40 años cumplidos en febrero de 2003, y con Jerry Stackouse de guardaespaldas. Si MJ dice otra cosa, miente. Como es mentira que Jerry West no quiera ganar más en Memphis... con Gasol de pívot. Hablamos de ga-na-do-res.
Y también es NBA la certeza de que el equipo olímpico estadounidense se presentará en los Juegos de Atenas 2004 masticando el sabor de la venganza en los labios de... Kobe Bryant, Shaquille y Chris Webber, a la orden "zen" de Phil Jackson. A tal punto ha llegado la cosa que incluso la blanquísima "realglobalidad" del Real Madrid se entendería mejor con el equipo de baloncesto blanco en la NBA. Y en ello están los... lakers de Florentino.
Los Lakers de Los Angeles están en otras cosas: por ejemplo, en recuperar el pie de Shaquille ONeal (baja para otro mes) e impedir como sea el pronosticado 0-7 con que pueden empezar el año, si se cumple el vaticinio de Phil Jackson. La próxima madrugada, en su estreno en Los Angeles, los tricampeones recibirán sus anillos de manos del Comisionado Stern... y posiblemente encajarán su primera derrota a manos de los Spurs de Tim Duncan.
Eso no importa a un chico de Filadelfia que no deja de ponerse más fuerte en El Segundo, Los Angeles, que rompe con Adidas porque le da la gana y que se ha metido ocho kilos más de músculo porque quiere ganar lo que ni siquiera ganó un tal Michael Jordan: en los ojos de Kobe Bryant está ese cuarto título de los Lakers. Los ojos de KB, que vuelan y brillan bajo la pezuña de Shaq.
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