El bueno es Seve
Es curioso esto del golf. Goosen, Harrington y compañía se jugarán el torneo, la Orden y todo lo que ustedes quieran. Pero el que se llevará los aplausos y besos será Severiano Ballesteros. Que nadie tenga ninguna duda. Seve no anda bien. No. Le duele la espalda. También. Y es posible que le ronde por la cabeza retirarse. Todo es comprensible, pero... ¿quién le dice al madrileño que se acerque al Club de Campo que no le vaya a ver "porque da pena". No da ni una.
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Su entorno dice de él que ya se ha cansado de hacer vueltas de 80 golpes, muy lejos del par del campo y de cualquier posibilidad de ganar. Sin embargo, da la cara, juega en casa y ofrecerá espectáculo. Tanto en lo bueno como en lo malo. A él le interesa seguir siendo protagonista, aunque sólo sea para que se acuerde de que hubo un día en el que su swing fue el más sólido y su putt, inmejorable.
El torneo es largo y bien vale la pena dejar a los cracks de hoy para el fin de semana, para poder saborear a Ballesteros en los laborables. El cántabro se lo merece. Ahora avisan de una cercana e intensa dosificación de sus apariciones en los torneos. En 2003 no jugará más de doce. Que a nadie se le escape la oportunidad de echarle un ojo a su partido. ¡Ah!, pero Seve no juega sólo. Junto a él, una pléyade de buenos golfistas españoles, que todavía se encanta viéndole tirar bolas de prácticas.