"Yo apuesto por un Madrid campeón"
Ya no es el otro Angulo. Cuando su hermano Alberto dejó la selección, emergió Lucio. Cuando su hermano Alberto se ha ido del Madrid, emerge Lucio. El peque creció.
¿Puedo definirle como traidor a la música?
- No es que yo haya dejado la música. Es que la música me dejó a mí. Hice seis años de piano y entonces había que elegir.
Y eligió baloncesto. ¿Ya no toca el piano, ni el violín?
-Sólo cuando voy a casa, a Zaragoza.
El Lleida y su hermano, líderes invictos. ¿Qué piensa de esta Liga loca?
-Que no vale ninguna previsión, lo que la vuelve aún más atractiva, más abierta, más justa. Habría sido negativa una línea divisora insalvable entre poderosos y débiles.
Al final, ¿campeón el Barça?
-Ahora mismo sólo apuesto por el Real Madrid, porque sé cómo estamos trabajando. Cuando estemos al completo e Imbroda haya instalado su filosofía de juego...
En diciembre, cara a cara contra su hermano.
-Supongo que me tocará marcarle. No será la primera vez. Ocurrió cuando yo jugaba en el Tau y, antes, cuando yo estaba en el Peñas Huesca y él en el CAI Zaragoza. Eran ya derbys a muerte.
Saldría usted cagadito, con perdón.
-En la ACB hay que romper moldes. Yo pensé que si le perdía el respeto deportivo a mi hermano, al que admiraba, ya no temería pegarme con cualquiera.
¿Le dolió que empujasen a su hermano fuera del Madrid?
-No soy de piedra, así que me afecta todo lo que concierne a mi hermano. Pero intento ser positivo en mi actitud, separar conceptos, buscar la explicación de las cosas. No voy a luchar contra molinos de viento ni perder mi camino por hechos puntuales que me duelan.
Cuando Imbroda apostó por usted en la selección...
-Quizá era el único que confiaba en mí. Entré en Internet y no estaba en ninguna de las selecciones que se pronosticaban.
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Se ha revelado usted como un gladiador nato.
-Sinceramente, creo que ya lo era cuando luchaba contra el descenso en el Huesca. Pero entonces no me veían cuatro millones por la tele.
