Los radicales pueden dejar París sin fútbol
"Si sigue la violencia, no se jugará más en el Parque de los Príncipes", avisa el jefe de Policía. 2.000 agentes vigilarán el PSG-OM del sábado.


La violencia puede dar una nueva patada al fútbol y esta vez será París quien reciba la tarascada. El miedo a la barbarie forzó ayer el ultimátum: "Si no acabamos con los hooligans, los partidos del PSG se tendrán que jugar fuera de la capital". Las palabras son de Jean-Paul Proust, responsable de la Policía de París, quien afirma que no se pueden seguir "movilizando cientos de agentes para patrullar las calles de la ciudad los días de partido".
El sábado, 2.000 policías vigilarán el PSG-Olympique Marsella (a las 17:15 horas para facilitar la seguridad), la madre de todas las batallas en el balompié galo. El Estado no soporta el despliegue y el amante al fútbol, tampoco. "Es indignante que unos incontrolados lleven su odio a los estadios. Creo que no podremos aguantar esta amenaza mucho más", afirmó Proust al diario Libération.
Todos hacen piña para evitar que el Parque de los Príncipes se quede sin fútbol. Lo hace Laurent Perpere, presidente del PSG. También Nicolas Sarkozy, ministro del Interior que hoy presenta un proyecto de seguridad en el que el epígrafe Hooligans figura en negrita. Y Proust, harto de "xenofobia". Todos contra la violencia en una ciudad cuyo alcalde, Delanoë, fue apuñalado por defender a gays e inmigrantes. Una ciudad, "la de la Luz", que puede quedar en tinieblas por culpa de los bárbaros.
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"Caza del turco" en el 2001
En 2001 la UEFA sancionó al PSG con tres partidos de cierre del Parque de los Príncipes y 650.000 euros por los incidentes ante el Galatasaray (abajo). Hubo 56 heridos y según Le Parisien, todo fue planeado por radicales de extrema derecha que pretendían una "caza de turcos".