Yo digo Juan Mora

Aznar y Zapatero no echaron a Scariolo

Juan Mora
Importado de Hercules
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Sabíamos de los aires de grandeza de Scariolo desde el mismo momento que llegó al Madrid, cuando pidió al club un avión privado para que el equipo realizara sus desplazamientos. Pronto se situó un escalón por encima del que ocupaba como entrenador para ser también director de la sección y se rodeó, según sus propias palabras, "de un grupo de cualificados y devotos profesionales como nunca ha contado este club en su historia". Tan amplio, además, que la sección llegó a tener más ejecutivos que jugadores. A un hombre así no le podía más que destituir una confabulación judeomasónica.

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Eso ha venido a denunciar Scariolo. La política, no la política deportiva, sino la real, la que se cuece en el Congreso, es la que le echó del Madrid. No pensemos, por favor, que su cese salió de una reunión entre Aznar y Zapatero, porque éstos no mantienen ningún encuentro desde el 12 de septiembre del año pasado y Scariolo cesó el pasado mes de junio, así que debieron ser segundos espadas —¡lástima para Scariolo!— quienes maquinaron su salida del Madrid. Ahora hay que averiguar quiénes, y el periodismo de investigación ya se ha puesto en marcha para descubrir a los malandrines.

Porque a Scariolo no le echó que el Madrid obtuviera el año pasado su peor clasificación en la historia de la ACB, ni que quedara fuera de la Copa a la primera, ni que en la Euroliga no superara los cuartos, tope que ya se había conseguido tres años antes con un un técnico, además, de la casa, Luyk, ni los 34 jugadores que manejó en sus tres temporadas en el club, que hay que acordarse de Galilea, Betts, Gnad, Jennings, Larsen, Meek, Milic, Zidek, Llorente, Tabak, Attruia, Jaumin, etc. No, Scariolo no es tan mundano para que le eche todo esto. Con Scariolo sólo puede la alta política. Y nosotros sin saberlo.

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