El pinchadiscos que se cayó en su primera carrera
Marco Melandri es a sus 20 años un joven-veterano en los grandes premios. Nacido en Rávena (Italia), el 7 de agosto de 1982, le gusta vivir la noche londinense, pinchar música y relajarse oyendo a Pink Floyd mientras huele menta.


El campeón del mundo más joven de la historia de 250cc es, a sus 20 años y ya 76 días (el récord quedó fijado en 20 y 74) todo un veterano en los grandes premios, a los que llegó en 1997 tras forjar su afición al motociclismo en las carreras de minimotos (pocket bikes). Fue en esta disciplina en la que tomó parte por vez primera en una carrera y aún ahora se sonroja cuando le recuerdan el resultado de su estreno en la competición: se cayó y acabó doblado.
Pero aquélla no fue su primera toma de contacto en el mundo de las carreras. Desde que tenía cuatro años, acudía asiduamente al campeonato italiano para animar a su padre Dino, que competía contra pilotos de la categoría de Fausto Gresini o Loris Reggiani, que a la postre se convirtió en su mánager y por el que lució durante algunos años el dorsal 13 en sus motos. Ese número es el de la buena suerte en Italia y con el que corrió siempre Reggiani. Macio, como a Melandri le gusta que le llamen, lo utilizó en su honor hasta finalizar su primera temporada en 250 (2000). Se le dio tan mal aquel primer año en el cuarto de litro que optó para el futuro por deshacerse del 13 y utilizar el que le cayera en suerte por su clasificación del año anterior.
Igual que le pasaba a Crivillé y a otros de su especie, Melandri presenta un aspecto afable, tranquilo y educado cuando está vestido de calle, pero que cambia radicalmente cuando se enfunda el mono y se pone el casco para darle al mango.
Amigo de Rossi
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Siempre ha dicho que uno de sus mejores amigos es Valentino Rossi, al que conoce desde los siete años coincidiendo con sus primeros pasos en las minimotos. Como a su amigo, a Marco le gusta teñirse el pelo y personalizar su moto cuando llega el GP de Italia. Este año lo hizo con los colores de Spiderman, algo que le dio suerte porque así empezó una racha de seis victorias consecutivas.
En lo personal, le atrae la noche en general y la londinense en particular, donde vive. Y le apasiona la música. Utiliza temas de Pink Floyd mientras huele menta para relajarse y se divierte pinchando discos con el sobrenombre de DJ Jouri, algo que refleja en su erizo mascota que luce en el casco.