Yo me voy con Novak
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Mi intrépida apuesta ("Yo voy con Novak") y que el checo se rompiera las fibras fue todo uno, que ya empiezan a decirme mis adorables compañeros que si tengo poderes que los use contra su suegra o Bin Laden, que elija. Hoy deberías titular "Yo me voy con Novak", me apunta el apreciado Delmás, ofreciéndose. Yo me defiendo, sin ninguna fe, argumentando que al final Novak no perdió y que además sólo fueron las fibras, que si digo que gana fijo a lo mejor le rompo las piernas.
Escribir columnas en un periódico es como escribir corazones en los árboles. Luego te salen rana y no hay quien tale el bosque. Aunque también hay que reconocer que hay tipos que tuercen los presagios, como Novak, que tenía todo el año para romperse las fibras y eligió el día más importante de su vida. Santana, que lo ve igual, le hubiera arrojado ayer al Manzanares, que es morir de diarrea, no por ahogo. Menos mal que estaba por allí Tiriac para dar capotazos de zíngaro de mercadillo y prometer al respetable que los tickets de la final valdrán el año que viene. Le faltó decir que seguro que verán un partido mejor, que Novak es un membrillo. Al fin y al cabo, quizá fue Tiriac, y no yo, quien le rompió las fibras.