Primera | Atlético 1 - Valencia 1

Noche de regalos

Baraja y Javi Moreno firmaron las tablas al aprovechar dos errores de Burgos y Cañizares en un partido muy disputado.

<b>ESTRENO</B>. Javi Moreno empuja en la línea de gol, el tanto del empate atlético, después del fallo de Cañizares al lanzamiento de Nagore.
Manolete
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El Calderón recobró su latido de Primera. La gente rojiblanca respondió como siempre a la llamada de auxilio de su equipo. Benítez propuso su esquema físico apoyando sus ideas en la fortaleza de los internacionales Albelda y Baraja y la referencia de la torre de Carew en ataque. Luis quiso aplicar al Valencia su propia medicina jugando a la contra. Apostó por la sutileza de Jorge entre líneas y el Niño para desestabilizar el muro de Ayala y Pellegrino. Al final el empate hizo justicia a un partido que tuvo incluso momentos brillantes.

La primera victoria en esta cita parcheada corrió a cargo del Mono Burgos que dio seguridad a su gente al atajar la andanada inicial de Angulo. El campeón se asentó mejor en los minutos iniciales. El partido tuvo un cuarto de hora intenso. De ida y vuelta, ya que Aguilera tuvo otra buena ocasión ante Cañizares. Movilla se iba imponiendo en el centro del campo y su compañero Nagore robaba todo lo que se perdía en el campo.

No había un bloque que impusiera sus fuerzas. Los dos porteros tenían trabajo a destajo. El rojiblanco se lucía ante Vicente, mientras que el valencianista le tapaba a Luis García y a Fernando Torres dos pelotas de mucho peligro. Era un fútbol muy directo. Sobraba la parcela central. Al final el cántaro se rompió en la jugada tonta del encuentro. En un córner, Vicente agarra al Mono, pierde el balón y el ex-rojiblanco Baraja mete la pierna ante la galvana de la defensa madrileña. El refrán se cumplía y no hay peor cuña que la de la misma madera. Ni festejó el tanto por respeto a una afición que le guarda en su recuerdo. La experiencia de la muchachada de Benítez era el factor desequilibrante, ya que antes los atléticos habían perdonado sus goles

Reacción

El Atlético sacó en la segunda mitad sus mejores piezas ofensivas, pero el Valencia se mostraba inmutable y en el centro del campo ahogaba las intentonas madrileñas. Fernando Torres estuvo cerca del empate, aunque Burgos estuvo acertadísimo ante Vicente y Albelda. Los rojiblancos se movían a ritmo del corazón, mientras que los campeones seguían a lo suyo. Se conocen de memoria y es casi imposible que pierdan la cabeza con ventaja en el marcador.

La única emoción que tenía el partido se fundamentaba en las ráfagas de genio que intentaba el Atlético. No tenía las ideas claras y solamente las salidas explosivas del NIño hacían vibrar a su gente. El Valencia hacía todo perfecto. Feo, ya que sus maneras no enamoran, pero práctico al máximo. Consiguió adormecer el encuentro y llevar siempre el ritmo más adecuado. Incluso Fabio Aurelio ponía otra vez en evidencia a Burgos, que pudo sacar la pelota desde dentro.En la jugada siguiente, Nagore tira desde lejos, Cañizares se come la pelota y Javi Moreno logra el empate y se estrena como goleador.

Los minutos finales fueron de acoso atlético, que estuvo más cerca de la victoria que nunca. Incluso se mereció mejor suerte, aunque enfrente tuvo un adversario que es muy duro de pelar. Con esta ilusión, los rojiblancos tienen que enderezar pronto su rumbo. El Valencia volverá a estar en la pelea con los grandes, ya que domina a la perfección su modo de juego. Quizás le falto más valentía.

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