Madrid ya tiene su San Isidro del tenis
El triunfo del Masters Series de Madrid lo está propiciando la presencia masiva del público. Todos los jugadores coinciden en señalar el gran ambiente que hay en las gradas, y los tenistas españoles en particular han reconocido que algunas de sus victorias las consiguieron por el apoyo de los espectadores. Esto sólo es posible con un público apasionado, no necesariamente entendido, que acude a disfrutar. Ese es el gran éxito del torneo, que ha logrado interesar a las personas que normalmente no siguen el tenis. Acuden al Rockódromo a vivir una fiesta, a aplaudir y a pasárselo bien.
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Eso mismo pasa en los toros y, si ocurriera lo contrario, la feria de San Isidro sería un fracaso. A Las Ventas el público va a dejarse ver y a pedir orejas. Hay una diferencia con el resto de las plazas: el tendido del 7 pone coto al desenfreno y acaba haciéndose justicia. El Masters Series de Madrid va a acabar siendo como la feria de San Isidro. Igual que el público que va a Las Ventas no sabe distinguir una corrida de una novillada en cuanto los alguacilillos hacen el despeje, el público del Rockódromo tampoco tiene por qué hacerse el entendido y saber, por ejemplo, la razón de puntuar 15, 30 y 40.
Esto es algo, además, que no sabe nadie. Hay teorías diversas, pero ninguna se da por cierta. Que si los jugadores se retrasaban 15, 30 o 40 pulgadas o centímetros para sacar según iban ganando puntos, que si al tratarse de un juego originario de la Francia medieval el 60 era por entonces número redondo como ahora es el 100, por lo que se contaba de 15 en 15 y con el tiempo el 45 se acortó a 40, que si la puntuación se debe a las apuestas que se hacían... Cualquiera sabe. Lo que importa es que el tenis es un juego sencillo y que el público de Madrid le ha dado la bienvenida con los brazos abiertos.
