Yo digo Juanma Trueba

Después de París hay vida

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Qué decir. Es injusto criticar, pues nada se puede reprochar a quien pierde contra alguien superior (ayer) y que está, además, en pleno trance místico (los besos de Steffi). Pero tampoco quisiera gritar viva España y La Armada desarmada, Feliciano presidente. Es cierto que tenemos colmillos para comernos el mundo, la ensalada y la ensaladera. Pero pasada la primavera, Roland Garros y la tierra batida, el tenis español se disipa o se relaja, no sé bien, y desprecia Wimbledon y comienza a jugar a lo que caiga. La explicación oficial es que estas no son nuestras superficies, pero Corretja lo desmintió cuando ganó el Masters y Ferrero también, cuando alcanzó las semifinales el año pasado. Y Moyá lo desmiente cuando le da la gana.

Mentalmente, Ferrero parecía (y parece) un jugador capaz de resistir un año entero a pleno pulmón, el único capaz de seguir la estela de Hewitt (Raúl, versión tenis). Pero para ello será necesario que se deje de obsesionar (y limitar) con Roland Garros, donde cada derrota le aniquila un poco. La irrupción de Feliciano López abre el camino de un nuevo mundo, porque hay vida después de París. El día que Ferrero se levante antes de las caídas, el día que Robredo salte la primera valla y Feliciano mate el primer gigante, el día que Corretja y Costa se lo crean y Moyá se enfade y vuelva Mantilla, ese día, digo, lo habremos conquistado todo. Y supongo que si no nos damos prisa es por no abusar.

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