Tarlac y el vodevil de los comunitarios
Los comunitarios, o mejor dicho, aquellos mercenarios que se hacen con pasaportes de conveniencia para jugar sin ocupar plaza de extranjero, van a acabar llevando a la ruina a los clubes. Tarlac es un buen ejemplo. Es yugoslavo, pero llegó al Madrid, fichado por Scariolo, con nacionalidad griega, tras fracasar en la NBA (2,4 puntos por partido de media). El Madrid le hizo una ficha por dos temporadas a razón de 300 millones anuales cada una, más de lo que cobraban Casillas, Salgado, Guti... A cambio, metió 10 puntos por partido. Otro fracaso, y lo que es peor, le quedaba un año más de contrato.
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El club, en su plan renove, quiso negociar su baja, y se lució. En vez de pagarle los 300 millones por la temporada que le quedaba, le firmó una más, a cambio de que rebajara en 70 millones su contrato, con el beneplácito de los entendidos y la perplejidad de los aficionados. O sea, 460 millones por dos temporadas, ésta y la que viene. El pasado domingo, su actuación provocó que el Pabellón le gritara "tonto, tonto". Por la noche, el jugador se quemaba la mano con un cazo de leche hirviendo, según reza la versión oficial. Resultado: Tarlac es baja esta semana y no se siente obligado a hacer declaraciones.
Lo que va quedando es que los extranjeros son fuente de problemas. Al Tau se le fueron antes de empezar la liga, Nolan se quiere ir del Fórum porque su entrenador le increpó y Guibert no acudió a un entrenamiento porque estaba malo cuando se le había visto de copas por la noche, el Granada ha tenido que dar de baja a Mazique por vago, de los 302 extranjeros que había en España hace cuatro años sólo siguen siete... Los clubes, mientras, tragan y tragan. Y claro, luego sus arcas están tan vacías que aceptan jugar la ULEB con un árbitro local porque así los partidos les salen más baratos. De vodevil.
