Tenis | Masters de Madrid

Victorias épicas de Ferrero y Moyá

Ambos necesitaron de tres sets para doblegar al finés Nieminen y al chileno Fernando González. Feliciano López dio la sorpresa ante el francés Clement

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La épica que aún anida en el viejo juego del tenis irrumpió en el Rockódromo con los vatios de un raff de Keith Richards o de Gun´s Roses. Como una descarga eléctrica. Con la fuerza primordial de la lucha por la supervivencia. Y entre un budista tailandés confeso, Srichaphan, que redujo a Guga Kuerten a la categoría de surfero de playa envejecido, y en la espera de las calvas de Ronaldo y de... Andre Agassi, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero vivieron y ganaron sendos dramas.

"El día más emocionante y dramático en mi carrera deportiva". Así lo describe Moyá. "No ha sido el más emocionante, porque antes está la Copa Davis, pero lo que ha hecho el público de Madrid sí que me ha llegado al corazón", relata Ferrero.

Ambos, Moyá y Ferrero sufrieron exactamente dos horas y 41 minutos sobre la pista central del Rockódromo. Ambos fueron supervivientes, tanto como Feliciano López tras sus dos horas (menos dos minutos) de combate ante Arnaud Clément. No como Mantilla, abatido por Ljubicic.

Moyá escapó por milagro a un alud chileno, Fernando González, una roca perdida de Los Andes. A Ferrero se le abrió a sus pies el hielo derretido del finlandés Nieminen. Y, en otro milagro de Madrid, el llamado Mosquito de Onteniente llegó a la costa del triunfo tras una agonía y una pequeña oración: esa oración iba a los cielos de la Casa de Campo, a ver si conseguían que el finlandés de las piernas de acero fallase de una condenada vez...

El tenis de hoy son esta intensidad y estos hombres: los saques a 216 km/h de Fernando González, que apabulló a Ferrero en el último US Open... y la resistencia feroz de Moyá a esos saques y a una derrota que parecía resuelta tras el 6-2 del primer set. Un horror de revés pudo condenar a Moyá. Sus toneladas de rebeldía y pasión le salvaron.

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Aquí no tenemos el arte de Santana ni el toque majestuoso de John McEnroe o Jimmy Connors. Pero en el tie break del segundo set, las carreras imposibles de Nieminen cegaron la derecha de Ferrero quien, de súbito, se vio sumergido en el pozo de la tercera manga tras ir mandando por 6-3, 5-4 y saque. Y en el set definitivo entre Moyá y González, el mallorquín dominaba por 5-2... antes de encallar en el 5-5 y en la muerte súbita definitiva.

Al final, Ferrero se vio entre la espada de la derrota y la pared de un 5-5 y 0-40 con su saque. Al electrizado Rockódromo retornaron las olas de vibración. Y El Mosquito se sintió más madrileño y madridista que nunca. Atrás quedaban el budista curioso, el surfero de Brasil, el alud de los Andes y el hielo con pies de Finlandia: todos, sumidos en el calor de la noche en que el tenis conquistó Madrid.

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