La mujer no ha alcanzado sus límites
En unos tiempos en los que la especialización y la profesionalización de los deportistas parecen haber llevado al ser humano hasta sus límites, Paula Radcliffe ha mejorado el récord mundial femenino de maratón en 1:29 minutos. El recorte es colosal. Aún teniendo en consideración la enorme distancia de la prueba, 42,195 kilómetros, la marca de Radcliffe equivale a correr dos segundos por kilómetro más rápido que la anterior plusmarquista. Esto es tremendo, porque significa que la mujer, en tan sólo dos años, ha mejorado su ritmo de carrera en la maratón en cinco segundos por kilómetro.
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Y es que las últimas mejoras que ha registrado el récord femenino han sido auténtico bocados: 1:29 de Radcliffe este año, y 0:59 de Ndereba y 0:57 de Takahashi el pasado. Tales recortes son muy difíciles de conseguir en el atletismo moderno. La prueba es que Loroupe sólo había arañado 19 segundos en su primer récord de 1998 y 4 en el segundo de 1999, que pusieron fin a trece años sin plusmarcas en maratón. Las Kristiansen, Benoit y Waitz parecían haber dejado en los años 80 unas marcas del siglo XXI y ahora resulta que son pulverizadas. Pues esto no es nada ante lo que está por venir.
Si la diferencia actual entre el hombre y la mujer es de un segundo en los 100 metros aunque la desaparecida Florence Griffith causara estupor al rebajarla a la mitad proporcionalmente en la maratón esa diferencia tenía que ser de siete minutos y no de los casi doce que actualmente separan ambos sexos. Pero mientras la mujer lleva corriendo 100 metros desde hace un siglo, la mujer se incorporó a la maratón hace 25 años, por lo que paga un gran retraso respecto a otras distancias. Por eso puede pegar esos recortes tan espectaculares, porque está aún por descubrir sus límites en la maratón.
