Maleficio blanco
Veo un muñequito de trapo con alfileres clavados en diversas partes del cuerpo. La autolesión de Tarlac confirma mis sospechas: alguien ejerce magia negra con el equipo blanco. Demasiados infortunios para ser fruto de la casualidad. El año pasado el Real Madrid batió el récord sideral de lesiones en una plantilla. Los jugadores se rompían como si una residencia de ancianos hubiese formado equipo para competir en el Seis Naciones de rugby. Y este año sigue la racha.
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Fichan a Mumbrú y el joven alero del Joventut se fractura el escafoides. Además se complica su lesión, tiene que pasar dos veces por el quirófano y lleva desde agosto en paro. Fichan al hombre de hierro, Alfonso Reyes, y el pívot del Estudiantes se rompe por primera vez en su carrera. El Real Madrid dice que es sólo una fuerte lumbalgia. En realidad parece tratarse de algo más serio: protrusión discal y vértebra desviada.
Mientras tanto, los jugadores que salieron de la plantilla viven momentos de esplendor (salvo Tabak, que también acaba de romperse en el Joventut). Alberto Angulo destaca en el Lleida, único equipo invicto junto al Estu; Eric Struelens es pieza básica en el Girona; Iker Iturbe eleva su crédito en el Estudiantes; Dusan Vukcevic acapara titulares en Italia (La estrella inesperada del Siena) y Roberto Núñez triunfa en el Fabriano. El equipo que contrate ahora a Scariolo se hartará de títulos.
