Lance Armstrong superó un cáncer muy extendido
Se le extendió a los pulmones y al cerebro.
"El médico me dijo: Te voy a matar, cada día te mataré un poco y luego te resucitaré. La cuestión era si la quimioterapia mataría antes al cáncer que a mí", cuenta Lance Armstrong en su libro Mi Vuelta a la Vida. Acababa de cumplir 25 años cuando, el 2 de octubre de 1996, acudió con unas molestias al Hospital Saint Davis, en Austin (Texas). Al día siguiente le intervinieron para extirparle un testículo. El cáncer se le había extendido ya a los pulmones y el cerebro. "Estuve a punto de morir. Me dieron menos del 40% de posibilidades de sobrevivir, pero cuando me curé me confesaron que sólo tenía un 3% de salvarme". Estuvo cerca de un año y medio (518 días) hasta volver a competir (febrero de 1998, Vuelta a Andalucía). Cuando resucitó tras un tratamiento agresivo de su cuerpo era distinto. "Perdí todo el músculo y cuando lo recuperé, no volvió a crecer de la misma forma". En 1999 ganó su primer Tour. Armstrong afirma que la quimioterapia le transformó. Primero fue un campeón de triatlón, luego un clasicómano, campeón del mundo en 1993. Y ahora, el cuádruple vencedor del Tour.
