Los jueces le quitaron la medalla a Cambil
El español llegó en tercera posición a la meta de los 20 kilómetros, pero le descalificaron seis minutos más tarde
Alejandro Cambil tuvo seis minutos prendida del corazón una medalla de bronce que nunca tendrá colgada del cuello. Resulta que llegó tercero a la meta en los 20 kilómetros de la Copa del Mundo que se celebra en Turín y los jueces le habían mostrado tres amonestaciones, las que echan de la competición, pero sólo dos se habían comunicado antes de que el español llegase a la meta.
Alejandro festejaba el éxito, pero llegaron los jueces con las rebajas, echaron cuentas y le descalificaron. Odriozola, presidente de la RFEA, ha anunciado que mantendrá la beca del atleta como si hubiera sido tercero. Esos 10.000 euros evitarán, posiblemente, que Cambil se retire, porque no es un atleta de élite, a pesar de esa abortada tercera posición, y el atletismo no le da para vivir.
Un nuevo escándalo que ataca a una especialidad que olímpicamente está en entredicho y que puede convertirse en una reliquia en los Juegos.
No es nada nuevo. Hay un historial interminable de descalificaciones que llegaron con los atletas casi en la ducha, y también de marchadores que debieron ser descalificados y nunca lo fueron.
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Ayer venció el ecuatoriano Jefferson Pérez, campeón olímpico en Atlanta 1996, que se benefició de la descalificación de algunos de sus rivales principales en los momentos decisivos de la carrera, como el mexicano Claudio Vargas y el ruso Roman Rasskazov. El mejor español fue Juan Manuel Molina, octavo.
Las chicas tampoco fueron ajenas al escándalo, y en la misma distancia de los 20 kilómetros la italiana Erica Alfridi se impuso a la rusa Olimpiada Ivanova en un velocísimo sprint final en el que vulneró todas las normas.
