Yo digo Maldini

Un fútbol estancado

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Irlanda del Norte no tiene más y por eso vino como víctima. No podría ser de otra forma. Sammy McIlroy buscó sorprender y metió como delantero centro a Gillespie, el único jugador desequilibrante de un equipo limitadísimo. No es fácil adivinar las intenciones, porque Gillespie se quedó muy solo y no apareció. Tampoco aparecieron ni Johnson ni Horlock, y sólo un poquito Lomas, muy perdido entre los centrales en el estreno de su capitanía. Irlanda del Norte hizo poco más que amontonarse atrás, sin desordenarse mucho en la línea de defensa. En realidad cuatro centrales, porque Mc Cartney y Aaron Hughes jugaron en los laterales, pero en sus equipos suelen ser centrales. Una decisión provocada por las bajas y por el miedo a los extremos españoles, que al final hicieron poco daño.

La entrada de Healy en el segundo tiempo llevó a Gillespie a la banda derecha, pero no tuvo ni apoyos ni ganas. El resto del equipo mucho pelotazo desde atrás, menos faltas que el rival, un miedo atroz y una sensación evidente: el fútbol de Irlanda del Norte está tan estancado que ya no tiene remedio. Tuvo buenas épocas y llegó a pelear de tú a tú a Inglaterra y Escocia en los años 80. Jugó dos Mundiales consecutivos y nos dejó nombres con peso en la historia del fútbol británico. Llegó a regalar al mundo la figura de Best. Eran los años 70 y fue un rival incómodo y difícil. Ahora es una pena.

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