Yo digo Pedro P. San Martín

El niño ha madurado

Actualizado a

Casillas ha madurado a fuerza de sinsabores y le queda un largo camino sembrado de minas por andar. Así es la vida para él y para todos. En muy poco tiempo le han sucedido muchas cosas y no todas de ensueño. Al contrario, el chavalito que a todo el mundo parecía caer fenomenal ha paladeado el amargo sabor de la puñalada y del desamor cuando flotaba por la nube del éxito. Fueron tiempos difíciles de digerir, sintiéndose en el filo de la navaja de la desconfianza.

Noticias relacionadas

Los días tormentosos acabaron en aquellos diez minutos sagrados de Glasgow. Allí Iker recuperó la luz de la credibilidad puesta excesivamente en entredicho. Y también su autoestima, premiada después por la fortuna con una titularidad en el Mundial que incluso se merecía. Fue un héroe en la final de la Novena y repitió hazaña en aquellos penaltis coreanos ante Irlanda. No está nada mal para un portero de 21 años.

La afición, que es lista, lo ha sabido ver siempre. Casillas es el ídolo indiscutible, con sus pocos fallos y sus muchísimos aciertos. Con su cara de niño y su alma de diablo. Con su pulso de normalidad ante las peores situaciones. Con su afán por aprender y su capacidad de sacrificio. Porque hace grupo, porque tiene futuro, porque es una estrella sin presumir de ello. Porque tiene reflejos, agilidad y concentración. No es perfecto. Nadie es perfecto.

Te recomendamos en Polideportivo