Munitis lidera un ejército de bajitos
Preciado utiliza un grupo de mediapuntas cuyo promedio es de 1,75 de altura. En Riazor volvió loco al Deportivo sin un ariete rompedor.

Un dato anecdótico del triunfo racinguista sobre el Deportivo en Riazor radica en la estatura de los jugadores atacantes verdiblancos. Muchas veces el gozar de menos centímetros de altura, ayuda a desenvolverse con mayor soltura entre las defensas rivales. Y si no que se lo digan a Javi Guerrero, que con sus 178 centímetros de estatura trajo por la calle de la amargura a los defensas gallegos.
Pero Guerrero no es el único caso en el Racing. Sin ir más lejos, Pedro Munitis, el más desequilibrante, tiene en su 167 metros a su mejor aliado, además de una velocidad y regates endiablados. Buena parte del encuentro del domingo la jugaron, además de Munitis y Guerrero, Pablo Sierra (174) y Regueiro (178), con lo que queda demostrado que la envergadura no lo es todo en el fútbol. Además, Manolo Preciado ha demostrado que no le duelen prendas en realizar rotaciones en sus equipos titulares. En el puesto de delantero centro, en el que se esperaba que Bodipo y Diego Alonso lucharan por esa plaza, el técnico ha probado otros jugadores. Así, Guerrero, que no había sido titular, sumó dos tantos el domingo en Riazor en esa demarcación. En derecha la titularidad es cosa de Pablo Lago (que se acaba de lesionar y estará de baja cerca de un mes) y Pablo Sierra, que ante el Deportivo cumplió a la perfección. En la media punta la titularidad es de Munitis, con Benayoun a la espera, y Guerrero que se puede acoplar a esa posición. Por último, en izquierda, la competencia es altísima entre Regueiro y Txiki.
Bodipo y Alonso, los dos tanques arriba
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Los dos únicos jugadores de ataque que asoman por encima del metro ochenta son, precisamente, los dos jugadores encargados de alternarse en el puesto de delantero centro. El sevillano Bodipo, que pese a superar ligeramente la barrera del 1,80, tan sólo mide un centímetro más, tiene en su potente salto a su mayor aliado a la hora de medirse en el juego aéreo a la corpulencia de las delanteras rivales.
El otro hombre es el uruguayo Diego Alonso. El valencianista, que se encuentra cedido durante esta temporada, mide 1,88 metros, lo que le convierte en el referente racinguista en los balones aéreos. Sin embargo, Alonso, que ya se proclamó máximo goleador de la Segunda División con el Atlético, ha demostrado que se maneja bien con los pies y se adapta a la perfección al juego veloz del contragolpe.