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Del Peugeot de rallys al tractor

Marcus Gronholm es un hombre tranquilo, campechano y hogareño pero que se transforma cuando se sienta al volante del coche con el que ha conseguido su segundo título mundial

Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Ulf Gronhlom preparaba un rally en Finlandia cuando sufrió un accidente que le costó la vida. Era uno de los mejores pilotos finlandeses de los 70, pero su carrera deportiva se vio truncada por la fatalidad. Su hijo, Marcus, tenía sólo 13 años y nadie hubiera adivinado entonces que se convertiría en doble campeón mundial de la especialidad.

Marcus nació en Espoo, el 5 de febrero de 1968, y sus primeros pasos en la competición los dio en pruebas de motocross, en las que participó durante cinco campañas. Seis años después de la muerte de su padre, Marcus debutó en los rallys con un Ford Escort 1300, proclamándose campeón finlandés júnior una temporada más tarde, en 1988.

Debutó en el Mundial en 1989, ha disputado 72 rallys puntuables, se ha impuesto en 11 de ellos y el domingo sumó en Nueva Zelanda su segundo título tras el de 2000, ambos como piloto oficial de Peugeot.

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Pero más allá de su indudable calidad como piloto y de sus éxitos deportivos, Marcus es un tipo especial dentro de la familia mundialista. Lejos del divismo o excentricidades de algunos de sus compañeros de profesión, Gronholm podría ser definido como un hombre tranquilo y sencillo. Tiene un trato exquisito con todos los componentes de su equipo y con la Prensa, una placidez que le ha hecho ganarse la simpatía generalizada.

Fuera de las carreras, su pasión es su familia. Casado y con tres hijos, pasa todo el tiempo que sus obligaciones le permiten en su casa de campo en Espoo. No tiene avioneta, ni helicóptero, ni yate... sino un tractor. Y es que a Marcus le encanta dejar el volante del 206 para sentarse al de este vehículo agrícola, con el que asegura relajarse muchísimo arando los terrenos que rodean su casa, aunque "sólo un ratito, no la jornada completa", asegura el bicampeón. Quizá ese frío carácter nórdico sea parte del secreto de su éxito.

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