Aitor como una moto
Tras llevarse la Vuelta, Aitor González va a intentar dar el "pelotazo" ganando el Mundial de crono, que se disputa el jueves. Apunta a Millar, Bodrogi, Botero e Igor Galdeano, compañero en la Selección, como sus principales rivales.

Aitor González viaja hoy hacia Bélgica junto a Paco Antequera, seleccionador nacional, e Igor González de Galdeano, su compañero en la prueba contrarreloj del Mundial. Tras sus exhibiciones en la Vuelta a España, el alicantino es uno de los grandes favoritos para el título. "Si tras ganar la Vuelta me llevo también el Mundial sería un pelotazo", dice.
Aitor sólo ha sido seleccionado para competir en la crono, que se disputará el jueves. No tendrá que correr la prueba de fondo. "Casi mejor así. No me veo motivado para preparar una carrera de más de 250 kilómetros. Y así he podido volcarme más específicamente con la crono".
Desde el sábado ha estado concentrado en casa de su amigo Martín Perdiguero, en San Sebastián de los Reyes (Madrid) y, aparte de las tres horas diarias de entrenamiento normal en compañía de Perdi y Félix García Casas, Aitor se ha metido después hora y pico tras moto.
No era una moto cualquiera, sino una BMW K-100, de mil centímetros cúbicos, y pilotada por un ciclista experimentado, David Cabrero, pistard de la Selección española que ha participado en el pasado Mundial, en la prueba del kilómetro, y que también fue olímpico en Sydney, aunque en la especialidad de keirin.
"David me ha llevado muy bien. Se nota que entiende". El dúo se hacía unos 85 km por un trazado llano, de San Sebastián a Torrelaguna y volver. Comenzaban a 50 km/h y a los cinco kilómetros Aitor ya había cogido su velocidad punta: 70 km/h, que la mantenía hasta el final, mientras lo permitieran las rotondas. El desarrollo fue el mismo que llevó en la crono final de la Vuelta: 55 x 11.
Echando humo. "Aitor se acopla muy bien. Técnicamente está muy bien dotado", cuenta David Cabrero. "Le he visto muy fuerte y con gran moral. Yo creo que puede ganar el Mundial". Supongo que muchos tendrán una curiosidad: ¿No se traga el ciclista el humo de la moto? "No. Estas motos apenas sueltan humo, a no ser que estén fuera de punto. Y el tubo de escape lo suelta hacia un lado y casi a ras del suelo. El que va que echa humo es Aitor".
"Este entrenamiento viene muy bien porque coges velocidad y una gran cadencia de pedaleo. Lo prefiero a las series", comenta el ganador de la Vuelta, quien seguirá entrenándose tras moto al llegar a Bélgica.
Aitor cuenta que ha acabado "agotado" de tanto festejo por su triunfo. "Hasta el miércoles no pude tocar la bici. No creo que haya perdido la forma, pero acostarse a las dos de la madrugada y levantarse a las nueve, no es una buena vida para un ciclista".
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Otra de las dudas de Aitor son las secuelas de la Vuelta. "He tenido tiempo de recuperarme y creo que estoy bien, pero tres semanas a tope siempre pasan factura. En cambio, hay gente que lleva ya un mes o más preparando sólo esta carrera".
Como principales adversarios señala al británico Millar, el húngaro Bodrogi, el colombiano Botero, su compañero en el Kelme, y el mismo Igor Galdeano, su camarada en la Selección. "Me hubiera gustado que participaran Armstrong y Ullrich. Hubiera sido mucho más difícil. Pero también más importante, caso de ganar".
Piel de tigre. Lo que está claro es que, a diferencia de la Vuelta, esta vez no correrá como tapado; todo lo contrario, le señalan como favorito. Pero Aitor asegura que no le afectará. "Más presión que la que tuve en la última contrarreloj de la Vuelta es imposible. Quizá lo que tenga que cuidar es motivarme bien y no relajarme. En la Vuelta salí a morir en la bicicleta. Era mi gran oportunidad. Pero también lo es proclamarse campeón del mundo. Intentaré ponerme otra vez la piel de tigre y salir a por todas, como en Madrid".
