Ezaki, el Sáez de Marruecos
La Federación de Fútbol de Marruecos ha copiado a la Española a la hora de afrontar el futuro de su selección nacional. Ha optado por alguien de la casa, que conoce sobradamente a los jugadores, la Liga local y que ha sido monaguillo antes que fraile. El elegido por delante de un técnico extranjero (se habló en su momento de los franceses Troussier y Lemerre como candidatos al puesto) ha sido Ezaki Badou, viva historia del fútbol alauita. Ex portero del Real Mallorca y de la selección en los años 80, llegó a ser elegido Balón de Oro de África y se convirtió en todo un héroe nacional. Como entrenador ha estado siempre a la espera de la gran oportunidad, de la llamada de los Leones del Atlas, con buenos resultados como técnico en el FAR Rabat, Sporting Salé o Chabah de Mohammedia. En los últimos años fue ayudante del portugués Humberto Coelho y con la marcha de éste, le llegó el cargo de forma provisional.
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No lo hizo mal y los federativos de Rabat le han brindado ahora la oportunidad de dirigir a la selección, que pretende recuperar el terreno perdido. Ha firmado un contrato de dos años y la Copa de África de Naciones 2004 figura en su agenda como principal objetivo. Lleva tres partidos en el banquillo y tres triunfos (ante Luxemburgo, Gabón y Níger). El próximo domingo debutará en un partido oficial en su país, contra la débil Guinea Ecuatorial, en choque clasificatorio para la CAN. Con Ezaki Badou ha llegado un mayor diálogo con los jugadores y el intento de recuperar a hombres claves en el fútbol marroquí como Hadji, Hadda Camacho y Bassir que sumen experiencia al combinado, donde sigue mandando como gran capitán el defensa del Deportivo de La Coruña Nourredine Naybet.
La prueba es dura, habrá que trabajar a conciencia y los resultados decidirán para una selección como la roja en la que desde el año 1994 no ha habido ningún seleccionador marroquí al frente. A Badou le han precedido los entrenadores franceses Henri Michel y Henri Kasperzack y el portugués Humberto Coelho. Ahora ha llegado el turno de olvidar a los técnicos extranjeros. La gente está con Badou y una pancarta bien lo decía el otro día en Rabat: "Ezaki, eres de los nuestros".