Baño malagueño
Dely, Fernando Sanz y Manu, los goleadores. Pésima imagen de los rojiblancos con Esteban, Emerson y Albertini expulsados
Luis se dio un homenaje de entrenador y se equivocó. Su experimento del trivote lo pagó caro y el Málaga, a la contra, le sacó los colores.Dely Valdés, Fernando Sanz y Manu dejaron en evidencia a un bloque que estaba mal construido desde el principio. Peiró sacó la batuta y le aplicó a su maestro la medicina del contragolpe. Los andaluces siguen en estado de gracia y sacan petróleo de todas sus llegadas al área adversaria.
En el primer tiempo, el partido tuvo un claro color rojiblanco. Tanto Movilla como Albertini y Emerson se adueñaron del balón y marcaron el ritmo del encuentro. Suyas fueron las ocasiones de gol, incluido un tiro al palo de Luis García y un remate de cabeza de Emerson. La balanza se desequilibró en un penalti tonto de Contra a Musampa, y ya enseñó su libro especial González Vázquez que antes se había comido unas manos en su propia área de un defensa andaluz.
El problema Atlético es que tenía poca gente por delante de la pelota y le costaba sacar sus contras mortíferas. Los de Peiró recurrieron pronto a buscar la cabeza de Dely o las entradas de Musampa. Salvo una ocasión clara que falló Darío, Esteban no tenía trabajo. Los rojiblancos se acordaban de su banquillo, en especial de Jorge, que debería ser el encargado de dar el toque final de peligrosidad. El encuentro era divertido, de ida y vuelta. Algo lento, pero respondía a la expectación de la gente que había llenado La Rosaleda. El que volvía a desentonar era el árbitro. Otro colegiado de nuevo cuño y que es un puro desastre.
Pese a la desventaja, el partido se prometía entretenido. La batalla del centro del campo era atlética, aunque estaba fallando en su virtud principal: explotar la eficacia y calidad de sus delanteros. Fernando Torres estaba aislado y poco podía hacer, ya que no tenía compañeros que le ayudasen en sus acciones.
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Paliza. En el segundo tiempo todo se remite al recital que dieron los de Peiró ante la desidia atlética y la poca habilidad de su banquillo. Llegó el tanto de Fernando Sanz al aprovechar el rechace de un penalti que le paró el Mono Burgos, que salió al campo para sustituir a Esteban, que fue expulsado por el derribo a Darío Silva, y el tercero, de Manu de un gran zurdazo. Los atléticos desaparecieron y bajaron las manos de manera alarmante. Albertini y Emerson se tomaron vacaciones por adelantado. El portero argentino se convirtió en el líder de su equipo, ya que el Málaga se recreó en la suerte y pudo conseguir una goleada de auténtico escándalo. Al final, José Mari tras ayudarse con la mano, consiguió el tanto del honor.
No era la tarde atlética. El Niño se inventó un gol, que fue anulado inexplicablemente. Soberbia actuación del Málaga, que es un bloque perfectamente armado y que sabe a qué juega y los puntos débiles del rival para sacar el mejor partido. Penosa la réplica rojiblanca y poco afortunada la política de rotaciones que está haciendo su entrenador esta temporada. Luis quiso ser más listo que nadie, lanzó un órdago y perdió la partida. Futbolistas como Emerson y Albertini necesitan un susto para no considerarse intocables. Adiós a la imbatibilidad rojiblanca, y mientras el Málaga sigue insultante.
