Copa de la UEFA | Betis - Zimbru

El Betis, a liquidar con los suplentes

El 0-2 de la ida debe resultar suficiente. Víctor reserva a sus pilares

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La espantá está prohibida. Coinciden Capi, Víctor Fernández y el último guardia de seguridad de Don Manuel: el peor problema que puede tener hoy el Betis con el Zimbru Chisinau es que "no hay margen para el error". Resulta curioso comprobar cómo va cumpliéndose una de las primeras misiones de Víctor, acorazar y blindar el vestuario bético contra "cualquier" contubernio o influencia "exterior"...

Víctor define a su vestuario como "impenetrable". Será mejor así, en un partido que el equipo de moda en España afronta sin Alfonso, Denilson ni Luis Fernández, no convocados, y, presumiblemente, con todas sus jóvenes figuras (Joaquín, Varela, Capi...) viendo el asunto desde el banquillo. Decisiones técnicas propias de un gran equipo o de los equipos grandes en una espiral de combate como la que ahora rodea al Betis: Barcelona, Zimbru, Sevilla y Real Madrid... en 10 días.

Segunda parte. Episodio II de esta espiral o vorágine: el Betis recibe hoy al Zimbru en el "Manuel Ruiz de Lopera Stadium" (dice uefa.com) ganando 2-0 en el descanso de un partido de 180 minutos. Las cosas claras: los de Chisinau o Kishinev no son, ni siquiera, el mejor equipo de Moldavia (éste es el Sheriff de Tiraspol), pero sí un grupito apañadete, con mucha disciplina y bastante fuerza física (los bisontes). Les cuesta un mundo hacer gol y, en lo técnico, no se pueden comparar al Real Betis Balompié.

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Por lo que parece, el Betis va a jugar hasta con ocho de sus suplentes más habituales: ni así, ni aunque Don Manuel, amo y patronímico del "Lopera Stadium" se pusiera la número 10 en su césped podría compararse lo que son capaces de hacer los moldavos, rumanos, georgianos, ucranios, rusos y uzbekos del Zimbru con el armamento que maneja Víctor Fernández.

Pero es cierto: el margen para el error no existe. Si este Betis es tan grande como dice, y Víctor su profeta, no puede fracasar en un día como hoy. Eso sería un fallo tan mortal como aquel del Real Madrid ante el Odense, un salto al callejón, una espantá de las que tan pródiga es la vida y milagros del Real Betis Balompié: no con Víctor Fernández, no contra el Zimbru de Moldavia. O eso se espera, al menos.

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