Gol en la Vuelta
Heras y Aitor se juegan la carrera en el Bernabéu. La distancia que les separa: 1:08.

Me lo contó el otro día nuestro colaborador Frederic Hermel, corresponsal de LEquipe en Madrid, durante la presentación del libro de Roncero (perdón Tomás, no hablábamos de La Quinta). "Fignon perdió el Tour de 1989 por la coleta". Según me explicó, estudios aerodinámicos determinaron que el rozamiento del pelo le hizo ceder 58 segundos en 24,5 kilómetros, diferencia que permitió a Lemond proclamarse campeón con ocho segundos de ventaja.
Ni qué decir tiene que los españoles conservamos aquella derrota en los Campos Elíseos como una victoria propia, pues poco tiempo antes Fignon había escupido a una cámara de TVE y aquella imagen nos sirvió para justificar la animadversión que sentíamos hacia él. También pudo haber influencias telepáticas, por tanto.
En 1968, el Tour también se decidió con una crono el último día. Van Springel era entonces el líder, seguido del español San Miguel, a 12 segundos, y Janssen, a 18. Ganó Janssen y el nuestro acabó cuarto. No llevaba coleta.
Hay más ejemplos de cambios en el último día provocados por una contrarreloj (hasta cuatro en la Vuelta), pero se me ocurre que harían bien los escaladores, en vez de pedir que se quite el Angliru, reclamarlo como final de carrera, ya puestos a buscar rabiosa audiencia.
Me notarán por las ramas, sin afrontar la cuestión, pero es que estoy nervioso y me asaltan repentinas dudas. Apuesto por Aitor, pero será muy justito. Heras no es un buen contrarrelojista, pero lo suple siendo un buen ciclista que domina el oficio y eso puede hacer que hoy esté muy por encima de sí mismo.
De Aitor no me cabe duda alguna. Cada día es mejor y si aún progresa un poco más lo podremos llevar al Tour para enseñárselo a Armstrong, que, por cierto, como esté viendo la Vuelta es capaz de ficharlo: es listo el sheriff y debe de ser una práctica muy texana esa de anexionarse territorios hostiles.
Pero si espectacular será la persecución por el oro, tampoco tendrán desperdicio las instrucciones desde los coches. Belda, clásico y racial, empezará por el vamos Aitor, regulando, un diente menos, no te cebes Aitor, por tu padre, que no te cebes, que hagas lo que te dé la gana, como siempre; y terminará, quizá, por el vamos campeón siempre te quisimos, no te vayas por favor y mira a Sevilla, qué majo, que está ahí delante y se ha quedado a esperarte. Bruyneel, más sobrio, es posible que sólo dé referencias.
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El tercer escalón del podio también está en el aire y Beloki es el máximo favorito para ocuparlo en detrimento de Sevilla, en crisis adolescente de la que saldrá, seguro, un ciclista mejor y una persona distinta. Casero luchará por la etapa y por la dignidad, que eso también da alas.
El ciclismo entra hoy en el Bernabéu. Alineaciones confirmadas: Aitor o Heras, tan diferentes que es imposible ser neutral, los dos irrumpiendo allí como una flecha, casi a la velocidad de Gento. Si se emocionan mucho pueden gritar gol, que lo están deseando.