Kelme sonríe y fija el enemigo: Heras
Todo fueron buenas caras en el equipo de Belda, pero con un cierto olor a azufre. La carrera sube hoy Pajares y será apasionante ver cómo reaccionan todos tras El Angliru

En pleno desconcierto (me debe picar la conciencia) recurro siempre a los clásicos: Indurain y Bermejo. Al primero le invoco, estilo San Pancracio. Al segundo, dos mesas más cercano, recurro cuando estoy perdido, a ver si él me encuentra, estilo San Cucufato.
Mientras reivindico el derecho de Aitor González a sentirse líder del Kelme, a comportarse como tal y, en último caso, a equivocarse, él me mira por encima del bigote y me dispara: "Le sucederá como a Olano, que nadie le perdonó jamás que le robara el Mundial a Indurain". Pum. Y coge y se va.
Cuando me recupero del balazo, increpo al vacío (él no levanta la vista del ordenador, me ignora) porque me parece muy injusto que se diga que Olano le robo el Mundial a Indurain. Es cierto, todos íbamos con Miguel, pero no por ello se puede despreciar el esfuerzo de Abraham, que resistió en una prueba infernal y que atacó con licencia para hacerlo porque el único objetivo es que ganara un español. ¿Que Indurain retuvo a sus perseguidores? Verdad. ¿Que pudo salir en su busca? Entonces no sería Indurain ni tendría alitas.
Pero regresemos a la Vuelta, que el Kelme parecía ayer un stand de pasteleros sin fronteras con leve olor a azufre. Cómo sería que Bruto y César se dieron la mano ante los crueles fotógrafos, pero pueden comprobar en la imagen de la derecha que Sevilla (los niños no mienten) la entregó morcillona. La consigna era paz en la tierra, visto que en las montañas no hay forma. Todos sonrieron, se pidieron perdón, fingieron arrumacos e hicieron publicidad del Kelme, que un patrón, como diría Lopera, es capaz de ver un billete detrás de un tabique.
Ahora mismo si cambian el culebrón de La Primera por la Vuelta a España ganan audiencia. Sólo nos falta una azafata se enamore del Lince que hace de ganso, digo de mascota. Porque de lo demás, sobra. Para abrir boca, hoy, camino de León, los ciclistas superarán el Puerto de Pajares a mitad de recorrido, bonita ocasión para comprobar si Heras tiene equipo. ¿Responderá el líder personalmente a todos los ataques? ¿Habrá sórdidas alianzas?
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Delicioso dilema, porque el Kelme y compañía pueden hacer muchísimo más daño a Heras en una etapa cualquiera que salga incontrolada que en la propia Covatilla. La Vuelta a España está, pues, en un momento apasionante. Por fin hay buenos y malos; los dóciles ciclistas que antes no rechistaban se niegan ahora a subir los puertos más duros y hasta se pelean entre ellos como si esto fuera Veracruz.
Bermejo me vuelve a hablar. "Nunca te fíes de las apariencias, no creas que lo sabes todo. Si no mira la foto y dime de dónde cuelga la pierna de Antonia DellAtte". Es un genio. ¿O no?