Capello no cederá
Noticias relacionadas
La curva descendente de todo entrenador empieza justo cuando se considera más importante que sus jugadores. Por ahí se acaba todo, y hay muchos ejemplos. Capello es uno de ellos, y en cinco días se ha empeñado en hundirse a sí mismo. Empezó la semana, sacó pecho y auguró un Roma ofensivo y espectacular. Mentira. Llegó el Real Madrid y no sólo duplicó el muro defensivo con dos centrales como Cufré y Panucci en los laterales, sino incluso renunció a su defensa de tres centrales. Tenía al Real Madrid enfrente, cierto, pero jugó con el terror de un equipo pequeño, diminuto. Salió escaldado, como es lógico.
El sábado no estaba enfrente el Madrid, sino el Módena. Cevoli, Pavan, Milanetto o Sculli, entusiastas de la Serie B hace unos meses. Capello dejó a Guardiola en el banquillo, volvió a los tres centrales y en cuanto se quedó con diez por expulsión de Panucci, quitó a Batistuta para meter otro defensa. El Roma empataba en el Olímpico con el Módena y se fue un delantero. Nada de repetir la defensa de cuatro hombres, esta vez con Candela y Cafú en los laterales. Minutos más tarde quitó a Montella por Tommasi y dejó a Totti solo en punta. El Módena se sintió grande, buscó el partido y lo ganó. El Roma es un polvorín y Capello perdió los papeles de una forma clamorosa. Aún así, no cederá, ya que es incapaz de reconocer los errores.
