Liberia pide a George Weah
George Weah, el mejor jugador africano de la historia, lo ha sido todo en la selección nacional de Liberia, su país natal. Mecenas para los viajes y las concentraciones, buscador de patrocinadores, jugador y hasta entrenador. Lo fue hasta el mes de febrero de este mismo año, después de una mala Copa de África de Naciones, donde recibió amenazas de muerte y ninguna ayuda por parte de las autoridades políticas de su país. Weah se cabreó y decidió abandonar la selección ("con todo el dolor de mi corazón", manifestó en su momento a la Prensa). Los meses han pasado y Liberia, en el capítulo del fútbol, va de mal en peor. Tanto, que en su primer partido de liguilla correspondiente a la clasificación para la CAN 2004,el equipo cayó por un contundente 3-0 en Guinea Conakry. De repente, todos se han acordado de Weah, llamado Osman desde su conversión a la religión musulmana. Cuando el equipo no levanta cabeza y pierde protagonismo en el fútbol africano, la gente se acuerda de George.
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De este modo, la Prensa liberiana clama por el retorno de Weah al equipo nacional después del fiasco guineano y temiendo no entrar en la fase final del campeonato, en el que se darán cita las mejores selecciones del continente y que se disputará en año y medio en Túnez. El jugador, actualmente en el club Al Jazzeera (Emiratos Árabes Unidos), no se ha pronunciado sobre estas peticiones procedentes de su país. Muchos dudan de que finalmente recapacite y vuelva a la selección nacional, es decir, que se erija en el salvador del fútbol del país. Especialmente porque en su día criticó a los gobernantes de Liberia, y éstos siguen aún en el poder. Lo cierto es que Weah representa el mejor ejemplo a seguir por el fútbol liberiano.
Pero hay muchos que sienten envidia de quien en su día cautivó a todo el fútbol europeo defendiendo los colores del París Saint Germain o el Milán. Y es que no hay que olvidar que al propio presidente de Liberia le pudo la envidia en su momento cuando se decía que el futbolista había hecho más por los suyos que los propios políticos. ¿Podrán más los celos o imperará el deporte? La solución, en breve, aunque no son muchos los optimistas sobre la vuelta de George a la selección liberiana.