Kelme explota
Heras ganó en El Angliru y se vistió de líder. El bejarano espera beneficios de la división en el cuadro alicantino. Belda criticó a Aitor González por no ceñirse a sus planes
Yo voy a defender a Aitor González y lo digo antes de empezar, consciente de la herejía. Asumo de antemano la condena pues a nadie encuentro que piense como yo (quizá Aitor) y en estos momentos me siento como un conductor que esquiva coches de frente sin saber si los kamikazes son ellos o lo soy yo.
Aprecio a Sevilla, e incluso creo todos hemos sido seducidos por el encantamiento que generó su irrupción en el ciclismo, por talento y, sobre todo, por talante, tan alejado de los deportistas arrogantes, enfadados y engreídos que disfrutan vetando a los mosquitos que pican. Hasta Belda se vio envuelto en este peculiar Síndrome de Estocolmo (o de Albacete) que nos asalta cuando nos vemos frente a una persona buena. Sólo así me explico la frustración general que ha provocado lo sucedido en El Angliru.
Se culpa a Aitor González del hundimiento de Sevilla por su ataque al principio del puerto. Se habla de traición, de "falta de ética", en palabras del propio Sevilla. Incluso Belda, totalmente abatido, amenazaba con tomar medidas y pedía que Aitor se "definiera ante sus compañeros".
¿Creen que se hubiera formado este escándalo si hubiera sido Sevilla el que atacara a Aitor? Yo tampoco, porque Sevilla es el bueno y todos hubiéramos jaleado su ataque: ¡Un niño solo al comando! ¡Cómo tensa la carrera, cómo sacude el manzano! Y que le den a González.
Tampoco creo que Sevilla hubiera perdido menos tiempo de no haberse movido su compañero; es cierto, nunca lo sabremos, pero recuerden que ya iba completamente cruzado en esos momentos. Aquel instante era además un sálvese quien pueda, que no hay ayudas en las montañas y menos en esa.
Pero es que el líder era Sevilla, me insisten. Sí, por un segundo. Sin embargo, todos en el equipo fingían tener dos líderes y ser afortunados por ello, jugaremos dos cartas, bla y bla.
Empeñados en acusarle de algo, hay quien reprocha a Aitor haber dosificado mal sus fuerzas, cansarse al final, "correr contra el equipo y contra sí mismo". Pero un frío análisis nos sirve para concluir que González está a 34 segundos de Heras en la general y el Kelme tiene muchísimas opciones de ganar la carrera.
Porque, aunque todavía hay que subir la durísima Covatilla, la prueba se cierra con una crono en Madrid de 41 kilómetros En la anterior contrarreloj, de 36,5 km, Aitor aventajó a Heras en 1:34. Y cuidado, que Sevilla, a 1:08, todavía sigue siendo un claro candidato, aunque su equipo llore.
¿Qué hará Belda ahora? ¿Envainársela y aceptar a Aitor como líder? Si es así, ¿qué actitud tendrá Sevilla? ¿O le quitará Belda los galones al mejor clasificado por su rebeldía? ¿Y cómo afrontará Aitor la Vuelta, tras ser descalificado por su director y un compañero? Ignoro lo que hará Belda; sólo sé que sus declaraciones tras de la etapa han sido más dañinas para los intereses del equipo que la sublevación (si al hubo) de su corredor más fuerte.
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Y tanto hablar de Caín y Abel, que apenas quedó sitio para Heras, el hombre que derrotó ayer al monstruo. Es el nuevo líder y seguro que considera más rentable el caos formado en el Kelme que el tiempo que sacó.
Porque al final, esta historia se recordará como la de un hombre que ignoró una orden, y aunque con ello se benefició él y su equipo, nunca se le perdonará, no ya sólo por desobedecer, sino lo que es peor, por pensar.