Yo digo Juan Mora

El Angliru no se come a nadie

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Quizá sea difícil que el Angliru se pueda subir en condiciones más duras que las de ayer. Frío, lluvia, niebla y tres puertos antes. Y los ciclistas, con más de media España recorrida en sus piernas. Es posible que el plante del que tanto se ha hablado en el pelotón estos días sea una realidad para próximas ediciones de la Vuelta. Nadie quiere volver al infierno. Mas creo yo que ése es el tributo que se ha de pagar una vez al año para que el ciclismo sea grande. Grande lo hicieron aquellas subidas al Tourmalet y al Galibier, y no sé qué sería más duro, si aquellas de entonces o el Angliru de ahora.

Noticias relacionadas

Se hace difícil imaginar a quienes fueron grandes mitos del ciclismo subir las cimas pirenaicas y alpinas con bicicletas que pesaban doce kilos, que no tenían tres platos y sobre un piso que, en el mejor de los casos, estaba adoquinado. Supongo que, en tales condiciones, un 17% se convierte en una pared de dimensiones más colosales que un 23% sobre asfalto y una bici de seis kilos con tres platos. Pues aún así, los ciclistas se quejan. Tendrán sus razones, pero el aficionado, la audiencia que da el Angliru en televisión, también tiene las suyas. El día que se sube el Angliru es un día especial.

Por lo pronto, toda Europa, a través de las imágenes de Eurosport, constata que en España está la rampa más dura de las grandes vueltas. Más que las del Passo Fedaia y Mortirolo en Italia, y que las del Puy de Dôme y Grand Colombière en Francia. La Vuelta se convierte en referencia del ciclismo, lo que irá siempre en beneficio de los corredores, jamás en detrimento. Más prestigio, más presencia, más gloria. Y, además, que nadie se asuste. El Angliru aún no se ha comido a nadie. Lo vimos ayer. Los cinco primeros de la general siguen siendo mismos que antes pero con el orden cambiado.

Te recomendamos en Polideportivo