África gana al Mundo
Boit Kipketer asegura que "por capacidad de entrenamiento y resistencia al dolor, los españoles son los que están más cerca de los fondistas de Kenia".

"No busquen otra diferencia que nuestro entrenamiento. Muchos europeos han ido a entrenarse a Kenia y han tenido que abandonar. Para nosotros, en Kenia no hay vacaciones, no existen el invierno ni el verano. Y rechazamos las drogas porque acortan la vida. ¿Para qué queremos drogas cuando nuestra sangre es la que tiene más oxígeno por el entrenamiento en altitud?".
Wilson Boit Kipketer, de la tribu keniana keiyo, una rama de los kalenjin, explica así el exitazo de África en la Copa del Mundo de La Peineta: la selección africana masculina era ya campeona de la Copa del Mundo, por cuarta vez... antes de la salida del relevo 4X400.Y , novedad, con sudafricanos blancos a tope: el pertiguista Brits y el discóbolo Krüger, de estirpe boer, nietos de viejos colonos.
Las damas rojas, Rusia, dominaron el campo femenino por los golpes de mano de última hora que propinaron los vuelos de Tatyana Kotova en longitud y el tremendo final de Yegorova.
Boit Kipketer, primo muy lejano del ancestral Mike Boit y de Wilson Kipketer (estos son de la tribu Nandi, otra familia de los kalenjin) es un tío serio que habla inglés con el acento del swahili, su lengua materna. Se ha machacado como un demonio en los grupos y campamentos de entrenamiento de Daniel Komen ("estaba en Nakuru y era terrible, el peor") y Paul Tergat. Ahora trabajaba con Paul Koskei y Julius Korir hasta que estos, como Tergat y Komen, subieron de distancia.
Y más en la lista de Kenia: los campeones olímpicos Lagat (otro ganador en Madrid, en 1.500) y Kamathi, Barmasai, Rono... desarrollan sus vidas en altiplanicies a 2.000 y 3.000 metros de altura. Too much, demasiado para el mundo.
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En la noche de La Peineta, Boit Kipketer lidió hasta la última recta del 3.000 obstáculos con Luis Martín Berlanas, uno de esos africanos de Europa que cada vez acaparan más interés en el altiplano de Kenia. "Sin duda, los españoles son los peores rivales que tenemos fuera de Kenia", dice Boit.
"Los españoles de 3.000 metros obstáculos, que son los que yo veo con más asiduidad, tienen un magnífico final y una intensa capacidad de sufrimiento que les permite aguantar el dolor casi como nosotros. Su invierno en los cross les vienen muy bien. Pero sería cosa de verles entrenándose donde lo hago yo, en las colinas de Ngong (Ngong Hills), cerca de Nairobi. Como ya no estoy con Paul Koskei y Korir, ahora me entreno como Kwalia e Itosha, dos campeones mundiales júniors. Me gustaría ver si los españoles son capaces de aguantar las condiciones de Ngong, la altitud y el dolor. Sería curioso". Y el kalenjin Wilson Boit Kipketer, un veloz fantasma en la noche fresquita de Madrid, desapareció junto a los nietos de los boers de Suráfrica.