Ciclismo | Vuelta a España

Pasión Angliru

La Vuelta trepa hoy por la pared del ciclismo español, un muro que decidirá el ganador final. Simoni y Heras, favoritos para la etapa. Amenaza lluvia. Será un delicioso infierno

<b>HOY NO HABRÁ AYUDAS</b>. El público ya no empujará a los rezagados. Arriba, Zülle, en 2000; a la izquierda, Gárate.
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Cómo pedirle a un verdadero aficionado al ciclismo que no empuje a un corredor exhausto, si en ese tipo que se retuerce se reconoce a sí mismo cuando sale cada domingo michelines al aire, los otros Anglirus. Sería tan cruel como pedirle a un futbolero que no corra a por la pelota que salta del colegio, puro pase de Zidane que te manda Luisito.

No se puede ir contra el instinto, preferible no hablar de responsabilidades y conciencia social, mucho mejor poner vallas. Quede claro también que a un ciclista, aunque esté muerto, no le empuja cualquiera. A poco que te despistes te acaba subiendo él o te descubres tocándole el culo de forma embarazosa, cual portada de la revista Zero. Mejor vallas.

Además, las vallas convertirán la subida en un macabro showgirls, se mira y no se toca, aunque ellos te reclamen con los ojos, justo como hacen ellas, dicen.

Pero las vallas, ese cinturón de castidad que le han puesto a las cunetas, han despertado temores ocultos entre los propios ciclistas, los empujados y los otros, los que suben a pelo. No recuerdo una reacción así, quizá la primera vez que se subió Las Palomas y alguien se inventó una huelga. Es como ver a Supermán haciendo pucheros porque le tienen que poner una inyección. El ciclismo necesita gloria y luchar contra lo que realmente atenta contra la salud de los corredores, ustedes me entienden y la mujer de Rumsas también.

Pero dejemos las vallas y hablemos de lo que sucederá dentro de la jaula. Porque la Vuelta se decide hoy; es raro salir de este bombardeo empatados a heridas y a sietes en la camisa.

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Ya se ha visto que en la cima de El Angliru sólo ganan escaladores puros: Chava (1999) y Simoni (2000). Por eso Heras y el propio Simoni son los favoritos; quizá Mayo. La historia también nos enseña que en 1999 Olano, un ciclista con el perfil de Aitor González, pudo entrar con los primeros (era líder), a 1:44 de Chava y a 43 segundos de Heras. Apuesto a que Aitor también sobrevivirá.

El asunto es una película de miedo: Sevilla está en la obligación de atacar a su compañero y para ello intentará seguir a Heras, el único capaz de reventar una carrera, que si llueve, y parece que lo hará, será una cuchilla en el bolsillo. Quien quiera ganar la Vuelta y esté a más de dos minutos también tiene una oportunidad: tirarse por un descenso con jabón. Y rezar, que Dios vive cerca.

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