Segunda | Pedja Mijatovic

"Ahora jamás me compraría un Ferrari"

De Pedja Mijatovic me engancha todo. Tiene estilo, desprende sensibilidad y afecto. No seré yo quien enumere aquí sus éxitos como futbolista. Esos ya los conoce la afición.

Actualizado a

¿Eres el fiel reflejo de tu padre o de tu madre?

—Tengo cosas buenas y malas de los dos, pero pienso que soy más parecido a mi madre en cuanto al carácter y a mi padre físicamente. De niño, cuando me preguntaban eso de a quién quieres más, todos los niños contestaban que a ambos, pero yo decía que a mi madre y eso a mi padre le sentaba fatal.

¿Qué subrayarías de tu niñez?

—Yo era un niño feliz, feliz, feliz...

Y como estudiante...

—Era un estudiante justito, hacia lo justo para aprobar.

¿Y cómo eras de niño?

—Yo desde muy pequeño sabía lo que hacía. Organizaba torneos de fútbol para recaudar dinero de los jugadores, unas mil pesetillas por cada jugador, incluso entre los más mayores. Ganábamos dinero así, porque teníamos el mejor equipo. Lo hacía con nueve años.

¿De chaval debiste buscarte la vida en lo del fútbol o vivías en una familia bien posicionada?

—Bien posicionada no era. Mi padre trabajó tres años en Libia para ganar dinero par construirnos una casa en Montenegro y ganar para la familia. Por eso, mi madre, mis dos hermanas y yo vivimos tres años sin padre.

¿Te consideras pesetero?

—No, no creo. Lo que soy es un hombre que desde pequeño ha sido muy independiente y que sabía lo que quería.

Qué recuerdo tienes que aún no hayas podido digerir.

—Pese a que he tenido otras cosas malas como mi separación, lo que me da vueltas es el problema que tiene mi hijo. Y que me hace preguntarme muchas veces por qué me tiene que pasar a mí. Ahora ya me lo pregunto menos, aunque no lo acabo de entender. Pero no es una cosa que no me deje vivir, porque yo estoy bien y Andrea está bien. Sé que tiene un problema pero lo llevo perfecto, es algo del destino.

¿Estás en el Levante, en Valencia, por estar más cerca de tu hijo?

—Después de mucho tiempo he reunido a mi familia. Tengo dos niñas de mi segundo matrimonio con Aneta, con ellas vivía en Florencia. Tenía a Andrea viviendo en Valencia y a Luca viviendo en Belgrado. Durante muchos años he tenido a la familia así, dispersa. Ahora he reunido a tres de mis hijos y me falta Luca, que si Dios quiere pronto estará conmigo.

¿Tu pretensión es la de quedarte con su custodia?

—Exacto. Ese es mi gran objetivo ahora. Reunir a la familia y estar con ellos.

¿Cuántas veces piensas eso de ‘no me vuelvo a enamorar’?

—Gracias a Dios me he enamorado y he tenido muchísima suerte. Porque enamorarme de la persona con la que vivo ahora es tener muchísima suerte.

Pero no es la primera vez...

—Me he enamorado pocas veces.

¿Eres un hueso duro en el amor o sólo lo pareces?

—En estas cosas soy un poco duro después de muchas cosas que he vivido en este aspecto. Antes de conocer a mi esposa actual llegué a pensar que era muy difícil encontrar a una persona con la que vivir.

¿Recuerdas tu primer amor, el que tuviste siendo niño? ¿Cuándo fuiste hombre?

—Fue con 15 años.

Fuiste precoz.

—No, creo que en la edad justa.

Pedja, llevas una camiseta que pone ‘Terra Mítica’. ¿De aquellas civilizaciones que hay allí, en cuál te hubiera gustado vivir?

-En Egipto, es algo que me encanta.

¿Por qué?

-Porque me encanta todo lo místico que tiene y sus misterios, que incluso después de tres mil o cuatro mil años aún no somos capaces de saber cómo lo han hecho.

¿Eres igual en el campo que fuera?

—Puede ser. Cuando empiezas a jugar, con 18 años, juegas como vives. Luego, con la experiencia ya eres más maduro y engañas un poquito. Más tramposillo, que se suele decir. Ahora, con 33 años y con 15 años como profesional no creo que pueda reflejar mi personalidad en el campo, es imposible. Ahora ya conoces todos los trucos y es más difícil.

¿Eres supersticioso?

—Sí, imagínate. Aunque ahora menos que antes, que lo era mucho más.

¿Qué manías tenías?

—Tocarme las piernas antes de salir, pisar diferentes puntos del campo y hacer cosas en la concentración: dejarme la barba de una manera u otra...Luego ya acabas perdiendo todo eso, vas pensando que algunas son tonterías.

Dime alguna que aún mantengas.

—Cuando salgo al campo me toco las dos piernas.

¿Y eso para qué? ¿Para que no te pase algo en las piernas?

—Exacto, porque para mi trabajo las piernas son fundamentales.

¿Qué te ha parecido la Liga italiana?

—Cuando me preguntas de Italia, de su Liga, de qué me parece, de qué pienso...lo único que me apetece decirte es nada, no quiero pensar nada de Italia. Italia me la ‘frega un cacho’, como dicen ellos.

¿Cómo era el vestuario del Madrid?

—Nosotros salíamos los jueves casi toda la plantilla a cenar y a tomar copas y así ganamos la Liga. Quiero decir que eso nos hizo bien. En Valencia también hacíamos comidas y paellas. En Florencia, por ejemplo, sólo tuvimos una comida en dos años y eso se nota.

Para ti ¿La solidaridad es un placer o un deber?

—Es un placer, un deber nunca. En la vida una persona como yo no tiene la obligación de hacer nada que no quiera. Por ejemplo, no tengo nadie que me obligue a hacer esta entrevista, la hago porque es un placer.

Nos conocemos hace muchos años. Veo que te importa ya muy poco el qué dirán...

—Tienes razón ¿cómo lo sabes?

Se te nota en la mirada, es como si estuvieras de vuelta, ¿lo estás?

—En la vida tienes un periodo en el que te preocupa muchísimo lo que van diciendo de ti. Eso era quizás hace unos seis años, cuando estuve en Valencia la otra vez y también en Madrid. Ahora hago las cosas por placer. Ya me conocen, ya saben cómo soy, por eso sólo hago cosas que me llenen. Porque además no tengo la energía de antes, cuando hacía casi diez cosas a la vez.

¿Eres un chico culto, sobradamente preparado?

—Depende de qué cosas tenga que hacer ¿Preparado para qué?

Por ejemplo, ¿lees la prensa diariamente?

—Para ser sincero, no.

¿Ni la deportiva?

—Sólo los titulares. Veo cosas que me pueden interesar. Si me cae un periódico en las manos, lo leo. Pero no soy de esos que por las mañanas está un par de horitas, sin ninguna obligación. Prefiero hacer cosas, mejor si estoy acompañado.

¿De dónde te sientes, porque tú has jugado en muchos sitios, has vivido en diferentes países...de dónde eres?

—Siendo muy joven, con 22 años, dejé mi país y aquí en España he vivido los mejores años de mi vida. Pero si me preguntas, jamás diré que soy español...

Si te veo por la calle y no nos conocemos de nada, te pregunto la hora y después que de dónde eres ¿qué me dirías?

—Que soy de Yugoslavia, siempre. Pero si hablamos de futuro, para mí y para mis hijos, el futuro es España.

¿Madrid o Valencia?

—Eso nunca se sabe, pero España seguro, todo el país. De verdad, tenéis muchísima suerte de tener un país así.

¿Cómo ha quedado Yugoslavia después del conflicto bélico?

—Hay crisis económica, pero poco a poco va levantando la cabeza y tirando hacia delante.

¿Vienes al Levante, tú crees que jugar en Segunda es jugar en el infierno?

—La experiencia de jugar en Segunda no la tengo. Hablando con los compañeros que tienen más experiencia me han dicho que es una categoría muy dura, pero tampoco es el infierno.

Y tu regreso a tierras valencianas tiene miga...

—Hay una cosa muy curiosa. Tú sabes que aquí me odia todo el mundo...

Todo el mundo, no...

—Bueno, me refiero a los aficionados del Valencia. Eso lo ví cuando vine a jugar con la Fiorentina aquí. Entrenándome aquí, una señora mayor empezó a decirme de todo y yo me giré, esperando ver a una chica joven y ¡veo a una señora! Ella ya tenía miedo, pero seguía insultándome. Cuando fui a Mestalla me dijeron de todo. Pero luego, fuera, jamás me ha pasado nada.

¿También es así en la vida?

—Yo me he casado dos veces y me separado una. Estuve seis años casado, luego cuatro años solo y ahora tres más de matrimonio...

¿No sabes estar solo?

—¿A quién le gusta estar solo? Cuando a veces lees en una entrevista a alguien que dice que quiere estar solo, que lo mejor estar consigo mismo...Todo eso es bonito un par de horitas, pero luego no es así.

Cuando estabas en Madrid todas las mujeres se volvían locas, ¿Crees que era porque eres futbolista o porque eres irresistible?

—¿Tú qué crees? Cómo te puedo contestar a esa pregunta. Cómo puedo saber yo eso.

¿Sois conscientes de que los futbolistas ligais más por serlo?

—Sí, se liga mucho más claro que sí. ¿Qué quieres que te diga, que soy Alain Delon, el más guapo de Yugoslavia? Claro que sí, ayuda mucho.

¿Qué nivel intelectual hay en el mundo del fútbol?

—Si hablamos por ejemplo de mi país, porque no quiero hablar de España, hace quince años, los futbolistas no estaban preparados, no sabían nada, sólo jugar y marcar goles. Las generaciones de ahora y las que van a venir son muy inteligentes, no puedes imaginártelo.

¿Por qué el Levante?

—He firmado un contrato con una cláusula por la que si subimos a Primera División tendré un año más. Si no ascendemos, mi contrato se ha acabado. El proyecto me da morbo.

¿Tú haces dieta?

—No, nunca he tenido problemas con el peso.

¿Te he estropeado la siesta?

—Yo no duermo siesta, duermo cuando estoy concentrado con el equipo, porque no tienes nada que hacer. En realidad duermo muy poco.

¿Por qué siempre tienes los ojos tan abiertos?

—Hay un dicho que dice que el enemigo jamás duerme y por eso siempre tienes que estar muy atento porque no sabes dónde te puede venir el peligro. Los auténticos guerreros son así.

¿Qué vas a ser de mayor?

—Algo relacionado con el fútbol. Pero creo que no voy a ser entrenador.

¿Estudiar?

—¿Estudiar?

¿En que malgastas el dinero?

—He tirado mucho dinero pero ahora ya no quiero hacerlo más.

¿Ahora estás ahorrativo?

-Claro, todo se acaba. Imagínate que con 33 años y cuatro hijos, jamás compraría un Ferrari, que es lo que hice cuando estaba solo. Jamás compraría

un coche deportivo.

¿Ahora que comprarías?

—Compraría un coche familiar, uno con mucho espacio para meter todas las cosas de los niños y poder viajar a 120 por hora tranquilamente al mando. Antes siempre iba a más velocidad.

¿No te gusta leer?

—No es eso, pero transmito esa sensación. Cuando leo no lo hago en español ni en italiano, lo hago en mi idioma. El último libro que leí es el más leído del mundo: el Nuevo Testamento porque no está tan relacionado con la religión como el viejo. Habla de los cristianos ortodoxos, de las diferencias que tenemos, de las costumbres distintas que tenemos los cristianos.

¿Crees que hay un Dios diferente para ortodoxos y para cristianos?

—En este tiempo en el que estamos hay muchas equivocaciones en estos temas, hay muchas cosas que yo ahora he querido leer como buen cristiano para buscar la diferencia entre unos y otros. Por situarme por mí mismo, por

elegir yo esto es bueno o esto no. Hay cosas muy interesantes.

¿Tu rezas?

—¿Tu qué crees?

Noticias relacionadas

Que sí, incluso varias veces...

—Pues sí, rezo todas las noches y todas las mañanas, aunque alguien pueda pensar que eso es un cuento, pero la verdad es así.

Te recomendamos en Polideportivo