Lastras se suelta
El ciclista madrileño de ibanesto ganó su segunda etapa en la Vuelta al batir a Zubeldia y Möller, compañeros de fuga. Óscar Sevilla se descolgó unos metros en Navacerrada.

Para triunfar en la vida, además de hacer otras cosas que desconozco, hay que dominar el arte del disimulo. Un tipo con las manos en los bolsillos y silbando puede llegar a cualquier sitio. Más que acertar, el secreto es no molestar. Lo dice la propia palabra: di sí, mulo.
Hay ciclistas que son simuladores y otros disimuladores. Los primeros fingen; los segundos, se ocultan. Finge Armstrong cuando se hace el remolón; fingía Perico cuando se descolgaba para tomar carrerilla. Y se ocultaba Indurain cuando, en plena agonía, se ponía la careta de Indurain el impasible.
Bien, pues si el primer mandamiento del ciclista es parecer más fuerte de lo que es, ayer Sevilla se descubrió una debilidad, y todo por el maldito empeño que tienen los niños en decir la verdad cuando menos conviene.
El meollo se concentró cuando la carrera estaba a punto de coronar el Alto de Navacerrada. Hasta allí se había llegado en plan comanche: mil escapadas, la ONCE jugando con el viento y el Kelme jugando con la ONCE. Cómo sería que hasta Aitor González se metió en una fuga para hacer de freno. Belda tuvo suerte y le cogieron pronto.
En la última ascensión fue Di Luca quien tomó ventaja. Por detrás tiraba US Postal, es decir, Vandevelde y Heras. Casero hacía la goma. Veinte hombres en cabeza. Aitor silbando.
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Y llegó el primer hachazo: autor, Iban Mayo, que no disimula en absoluto y se comporta como un aspirante. García Quesada apagó el fuego. El ritmo era cada vez más fuerte. Volvió Mayo y esta vez fue Sevilla quien saltó a por él, haciendo un sobreesfuerzo inútil (esa no es su guerra). Y lo pagó. A 200 metros del alto, Simoni provocó otra sacudida que descolgó a Sevilla y dejó adivinar una cierta debilidad o un pequeño despiste, que viene a ser lo mismo.
En la bajada se fueron Lastras, Zubeldia y Möller. Les hubieran cazado si alguien hubiera estirado el brazo, pero nadie lo hizo. Lastras (el redentor) ganó su segunda etapa y hace volar a ibanesto, que la vida da muchas Vueltas.