Un campeón europeo gana al autobús 27
Chema Martínez, oro en 10.000, aventajó por dos minutos a un vehículo de la EMT en un trayecto por Madrid de tres kilómetros.

Jesús, conductor de un autobús de la línea 27 de la EMT de Madrid, jamás se ha visto en otra: tenía que competir con Chema Martínez, campeón europeo de 10.000 metros, a lo largo de tres kilómetros del recorrido de su vehículo, por el Paseo de la Castellana de Madrid. Y recoger pasajeros. Y sin saltarse los semáforos ni los límites de velocidad. Perdió, pero tuvo como premio un chupito de cava con el que le obsequió Chema, el de la generosa sonrisa de anunció de dentífrico. "Corría como un demonio; no había forma de acercarsele", dijo el conductor, condenado a una velocidad de catorce kilómetros por hora. El atleta, que también respetaba semáforos, se desplazó a diecisiete.
Espléndida publicidad para el atletismo y para la Copa del Mundo de mañana (de eso se trataba, claro), pero no tanto para el transporte colectivo de Madrid, cada vez más lento. Vayamos al tópico: El hombre ganó a la máquina. La cabalgada de Chema produjo alarma ("¿Será un ladrón?"); risas ("No saben lo que inventar") y admiración (¿"Me firmarías un autógrafo?").
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Todo esto recordaba a aquellas carreras de Jesse Owens contra caballos en los hipódromos estadounidenses, en las que siempre vencía el negro de Alabama porque el equino se asustaba con el disparo. O a las más recientes de Ben Johnson, también contra caballos. La diferencia es que mientras el Antílope de Ébano ganaba (con la ayuda del estampido del disparo o sin ella), Big Ben perdía una y otra vez. Hasta que se cansaron de contratarle para semejante circo.
SE IMPUSO POR DOS MINUTOS. Chema Martínez aventajó en dos minutos al autobús de la línea 27 entre el puente de Juan Bravo y la Glorieta de Atocha,
