Primera | Valladolid 1 - Villarreal 0

El diván de Floro tiene mucho trabajo

Mientras el Submarino se hunde, el Valladolid suma ya seis puntos

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El diván de Benito Floro tiene más trabajo que el de Sigmund Freud. Con mención especial para el Loco Palermo, que necesitará más sesiones que Woody Allen, puesto que al cuadro de aburrimiento generalizado suma síntomas de desesperación (sólo recibe sandías a dos metros de altura).

Acompañados por el tedio de su fútbol, los villarrealenses saltaron a Zorrilla con un once con buena pinta de cintura para arriba: Jorge López, Galca, Calleja y Palermo. Mientras, Moré organizó una interesante tertulia en el banquillo en la que participaron él, en el papel de entrenador imperturbable, Caminero en el de veterano inconforme y Javier Moré en el de promesa atenta y expectante.

En la primera media hora el balón fue para el Villarreal. Pero alguien debió echar bromuro en el agua de los castellonenses. Hasta el Valladolid se desesperó. Aganzo descubrió que el espíritu de Víctor aún rondaba a los centrales rivales y comenzó a buscar esos 20 metros que regalan a su espalda. Pero fue Colsa quién aprovechó el mejor regalo en el minuto 29. Sousa envió un centro tenso al corazón del primer palo y Colsa descerrajó de cabeza a López Vallejo ante la mirada de tres compañeros, tres amigos debió pensar el centrocampista blanquivioleta.

En el arranque del segundo acto Moré lo vio bien y repitió once. Paquito lo vio mal y castigó, perdón, repitió once. Sólo el ansia de Palermo puso en peligro a Bizzarri. En el minuto 56 remató al palo, en el 60 prolongó (parece un colocador de voleybol), un balón a Gracia y este fusiló a Bizzarri que se la encontró; y tres minutos después convirtió una sandía en un pase a Jorge López que también se estrelló en Albano.

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El Valladolid lucía el sospechoso look resacoso de quien ha estado de fiesta, por lo que Moré movió pieza. Chema a la izquierda, Óscar de enganche y Sousa a la ducha. Un disparo de Ballesteros en semichurro y una media vuelta del infatigable Palermo alteraron el encefalograma plano del partido. Paquito se movía más por la zona técnica que sus jugadores por la medular y Aganzo (¡7 faltas cometidas!) dejó su sitio a Pachón. El Submarino Amarillo se fue al fondo con su arsenal (Aranda, Rubén Reyes...) cargado.

Conclusiones: El Villarreal es estéril y el Valladolid fértil (dos disparos, seis puntos). Y Paquito, que prometió ser práctico, ha cumplido. Deja el banquillo a Floro, que visto lo visto, es una opción muy práctica. Y a todo esto, ayer se jugó en Zorrilla "probablemente el peor partido de la Liga", hasta ahora...

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