Primera | Atlético 1 - Sevilla 1

¡Vaya arbitraje!

Muñiz Fernández condicionó el empate final, ya que se tragó tres penaltis a favor del Atlético y no expulsó a P. Alfaro

Manolete
Actualizado a

Un arbitraje lamentable condicionó la presentación en sociedad del Atlético. El Sevilla sacó un punto que trabajó con ahincó. Los rojiblancos se merecieron la victoria por ocasiones, pelea y sobre todo por los tres penaltis que no le señalaron y la expulsión que se ganó a pulso Pablo Alfaro.

¡Qué bonito el Calderón! Era una noche especial y la afición atlética no faltó a la cita. Se volvía a la casa de Primera. Los rojiblancos acudían en romería a la fiesta ante el Sevilla. La bendita ilusión que se respira al lado del Manzanares te vaticinaba que podía pasar algo distinto. Incluso a Luis le hervía la sangre y de salida apostó por un conjunto ofensivo con el Niño Torres y Javi Moreno en la punta de ataque.

Ninguno de los dos engañó en sus papeles. El Atlético apostaba por un fútbol ofensivo que debía salir de las botas de Emerson y Albertini y con Aguilera y Luis García para romper el muro y la presión de Caparrós. El Sevilla en sus contras peligrosas se encontró con un Mono Burgos inspirado y un Gallardo que se asustó ante el argentino.

El Atlético se movía al ritmo que marcaba Emerson. El peligro corría a cargo de un Luis García, activo, fino estilista y que tuvo dos ocasiones de oro. El alevoso codazo de Pablo Alfaro a Aguilera, que ni siquiera fue castigado con amarilla, permitió que Contra jugara su primer partido de atlético. Salió y le hicieron un penalti de libro que se tragó el árbitro. Emerson tuvo otra buena ocasión en un remate de cabeza. Los de Caparrós regalaron el balón y su táctica era esperar la inspiración de Reyes y la agresividad de Moisés. Los atléticos cuando se encontraban bien apoyados hacían incluso un fútbol bonito y explosivo. Les estaba faltando afinar su puntería, que es fundamental en Primera. No se pueden desperdiciar tantas ocasiones creadas ante la portería rival. Luego llegó el penalti absurdo de Sergi a Gallardo. Enésimo regalo defensivo que no desperdiciaba Moisés. Nuevamente el gafe del Calderón hacía de las suyas sin concesiones.

Casta.

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En el segundo tiempo salió la garra, casta y lucidez de Fernando Torres. El Niño marcó el tanto del empate y fue el revulsivo de su equipo. El Sevilla jugó a la ruleta rusa al ceder tanto terreno y tuvo que aguantar el vendaval atlético. El colegiado se comió otro penalti por mano a cabezazo de Emerson. Correa enviaba un lanzamiento al larguero. El cambio de Movilla por Luis García fue un acierto de Luis ya que dio mayor consistencia a su centro del campo. Burgos estuvo media hora lesionado, no podía ser cambiado ya que se habían agotado los cambios, pero el corazón madrileño mandaba y se iban hacia el ataque con toda la fe del mundo.

Muñiz Fernández ya quiso ser el lamentable protagonista del partido, y a falta de un minuto expulsó a Fernando Torres por dos tarjetas amarillas absurdas y en una de ellas consecuencia de una falta que sufre en el área. El Sevilla tiraba de lejos para intentar sorprender a un Burgos cojo, pero no consiguió su propósito. El Atlético murió en el área de Notario y tuvo oportunidades para conseguir la victoria. Los de Luis volvieron a demostrar que en ataque saben lo que se hacen y en cuanto aseguren en defensa serán un conjunto más que serio. El Sevilla tuvo valentía, osadía y un aliado en el de negro que no esperaban. El fútbol con estos colegiados es una auténtica pena.

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